jueves, 10 de octubre de 2013

Acerca de la violencia a las mujeres en el proceso de acumulación del capital

A continuación compartimos el articulo que muy amablemente nos envió nuestra compañera Ester Kandel y que fue publicado para Argenpress.info el día 27 septiembre 2013. Esperamos les genere tanta reflexión como a nostr@s. Muchas gracias Ester por compartir tan importante trabajo histórico.

Acerca de la violencia a las mujeres en el proceso de acumulación del capital


Ester Kandel (especial para ARGENPRESS.info)
kandelester@fibertel.com.ar


La violencia laboral y la violencia doméstica cada vez se hacen más visibles en nuestra vida cotidiana por las denuncias y resistencias a las mismas.
En varias oportunidades caracterizamos el fenómeno que se observó con el desarrollo de la industria moderna con el reemplazo de la fuerza de trabajo masculina por la de mujeres y niños. Esta elección, en parte tuvo que ver con los cálculos relativos al coste de la fuerza de trabajo, las mujeres se asociaban a la fuerza de trabajo barata y la ubicación en ciertos lugares de poca jerarquía, considerados apropiados para el sexo.
Los orígenes de la incorporación de las mujeres al trabajo previo a la gran industria, se realizaron bajo una trama violenta en las luchas entre la aristocracia y la burguesía ascendente, entre el siglo XIV y el XVII, en la que ciudades y pueblos fueron reducidos a cenizas. Así como eran visibles los mendigos vagabundos, las mujeres solas fueron lanzadas al mercado de trabajo.
Analizando el proceso de acumulación del capital, en el capítulo la acumulación originaria, Carlos Marx señala: el poder del capitalista sobre la riqueza toda del país es una completa revolución en el derecho de propiedad, y ¿qué ley o qué serie de leyes la originó?, repite la pregunta de una obra anónima y se contesta: Mejor habría sido decir que las revoluciones no se hacen con leyes.
Para ubicarnos en el tema, el autor señala que: Las diversas etapas de la acumulación originaria tienen su centro, en un orden cronológico más o menos preciso, en España, Portugal, Holanda, Francia e Inglaterra. Es aquí en Inglaterra donde a fines del siglo XVII se resumen y sintetizan sistemáticamente en el sistema colonial, el sistema de la deuda pública, el moderno sistema tributario y el sistema proteccionista. En parte, estos métodos, se basan, como ocurre con el sistema colonial, en la más avasalladora de las fuerzas. Pero todos ellos se valen del poder del Estado, de la fuerza concentrada y organizada de la sociedad, para acelerar pasos agigantados el proceso de transformación del régimen feudal de producción en el régimen capitalista y acortar los intervalos. La fuerza es la comadrona de toda sociedad vieja que lleva en sus entrañas otra nueva.
Alexandra Kollontai (1921) concibiendo que el papel de las mujeres en la sociedad y sus derechos dependían de su posición en la producción, describe ese período, señalando quiénes eran y en qué condiciones se insertaban al trabajo: las mujeres de artesanos arruinados, campesinas que procuraban sustraerse a las cargas demasiado pesadas de los señores, viudas innumerables de innumerables guerras civiles y nacionales, sin olvidar la cohorte hormigueante de los huérfanos, las mujeres hambrientas obstruyeron las ciudades donde se refugiaron en masa. La mayor parte de ellas se hundieron en la prostitución, mientras que las otras ofrecieron sus servicios a los maestros artesanos con tesón que se ha vuelto inhabitual en nuestros días. (…) Eran frecuentemente viudas o hijas de viudas que, por su destreza en el trabajo o por su astucia contaban con encontrar en el taller un marido a su conveniencia. La oleada de las fuerzas de trabajo baratas en los talleres era tal en el siglo XIV y a principios del siglo XV que las corporaciones, para poner freno a la competencia femenina, fueron obligadas a reglamentar su acceso a los oficios artesanales. Ciertas corporaciones disuadieron a sus maestros de que contrataran mujeres como aprendiza. Se llegó incluso hasta prohibir a las mujeres el ejercicio de ciertos oficios .
El cuadro se completaba que ante el hambre, la pobreza y la ausencia de vivienda, muchas de las mujeres se refugiaron en los conventos. Se registra también, que las mujeres de alta condición también se retiraron a los conventos para escapar al despotismo de su marido o de su padre.
A lo largo del siglo XV y XVI las mujeres se agruparon en diversas asociaciones para luchar contra sus condiciones de trabajo.
El surgimiento del “trabajo a domicilio” fue paralelo a la producción artesanal promovida por los nuevos empresarios, quienes intermediaban en el mercado, comprando la fuerza de trabajo y las primeras víctimas fueron las mujeres. Estas perdieron parte de su beneficio y se vieron obligadas a aumentar la productividad. Esta modalidad laboral representaba una forma transitoria entre la artesanal y el trabajo asalariado.
Entre las afectadas se encontraban las campesinas, quienes lo consideraban un aporte económico ante las exigencias de los terratenientes. Una manera de extorsionarlas, eran amenazar a las prófugas con entregarla a su señor o denunciar a la ciudadana abandonada por prostitución y vagabundeo, lo cual implicaba para ella sanciones severas y humillantes.
Teniendo en cuenta estas situaciones, A. Kollontai, concluye: “Es por eso que las obreras a domicilio y más tarde las asalariadas de las manufacturas aceptaron las condiciones dictadas por ese chupador de sangre que fue el intermediario.”
Las interminables jornadas de trabajo y la baja retribución llevaron a muchas mujeres a vender su cuerpo abiertamente y la prostitución se propagó masivamente.
Las mujeres adineradas también fueron perjudicadas, tal es así, que las riquezas acumuladas no podían ser divididas entre numerosos herederos, por eso las hijas perdieron su derecho a la herencia. En la época de la caballería, la mujer había sido propietaria legal de su dote.
En la nueva legislación de los siglos XIV y XV, la mujer como en el pasado, fue considerada como un ser de poca importancia y dependiente del hombre. Comparada con los usos y costumbres de la Edad Media, la posición de la mujer se había más bien agravado en el transcurso del Renacimiento.
El matrimonio seguía siendo un asunto comercial, un simple asunto de dinero.
Sintetizando, con un juego de palabras, la autora citada, señala:
De un lado -el de la luz- resonaban las risas y los gorjeos de las bellas ataviadas de seda y de piedras preciosas, en busca de diversiones. Del otro lado -el de a sombra- en las capas más desfavorecidas de la población, las campesinas y las obreras a domicilio llevaban una vida mísera, encorvadas bajo el peso de un trabajo excesivo.
Estas diferencias se desplegaban en una época de gran creatividad en diversas disciplinas y las mujeres gozaban de cierto reconocimiento, así como de ciertas libertades.
El protagonismo de las mujeres durante la revolución francesa
Diversas fuentes dan cuenta del protagonismo del proletariado femenino en las vísperas de la revolución francesa en las calles de París, con presencia de mendigos y prostitutas, de una multitud de mujeres sin trabajo y en la participación de los motines de julio de 1789, manifestándose contra la explotación de los ricos. Una de las peticiones, clamaba: “Si buscamos trabajo, no es para liberarnos de los hombres, sino para edificarnos una existencia propia en un ámbito modesto”.
La libertad de trabajo era reclamada por varones y mujeres, significando la eliminación definitiva del feudalismo, la consolidación y el predominio de la burguesía y la liquidación del privilegio de las corporaciones.
Se vivía una profunda crisis económica y social y el reclamo de pan cobraba cierta envergadura porque según Eric Hobsbawm (1962) “en 1788 y en 1789, una mayor convulsión en el reino, una campaña de propaganda electoral daba a la desesperación del pueblo una perspectiva política al introducir en sus mentes la tremenda y trascendental idea de liberarse de la opresión y de la tiranía de los ricos. Un pueblo encrespado respaldaba a los diputado del tercer estado.”
¿Cuáles eran las peticiones de los burgueses?
Según el autor “las peticiones del burgués de 1789, están contenidas en las famosas Declaraciones de los derechos del hombre y del ciudadano. Este documento es un manifiesto contra la sociedad jerárquica y los privilegios de los nobles, pero no a favor de una sociedad democrática o igualitaria. (…) “oficialmente, dicho régimen no expresaría sólo sus intereses de clase, sino la voluntad general ‘del pueblo’ al que se identificaba de manera significativa con la ‘nación francesa’.

¿Cuáles eran los fundamentos para definir los derechos del hombre y no de las mujeres? Sobre esta cuestión indaga Joan W. Scott (2012) cuando analiza los fundamentos en que se basó la Declaración de los Derechos del hombre, desde la perspectiva de las mujeres en el período 1789-1944.

Para sustituir el Antiguo Régimen, en los debates parlamentarios, predominó la necesidad de un gobierno basado en la soberanía del pueblo y el “orden natural de las cosas”.
Esta elección excluyó de la ciudadanía a las mujeres, los esclavos y los hombres de color libre, en la constitución sancionada en 1791. Esta declaración de soberanía, dice Scott, “no era consistente con la negación de la ciudadanía a las mujeres”.
Desde esa visión política se equiparaba individualidad con masculinidad, por lo tanto los derechos humanos naturales y universales (a la libertad, la propiedad, la felicidad) “daban a los hombres un común derecho a los derechos políticos del ciudadano”
Uno de los que reconocía esta inconsistencia era Condorcet, al señalar que “el concepto de igualdad política era en sí mismo paradójico, ya que necesariamente ignoraba las diferencias que al mismo tiempo debía reconocer para declararlas irrelevantes.”
La diferencia se explicaba en función del género, “a veces idealizado en términos de una división funcional del trabajo reproductivo y otras, como la expresión natural y por lo tanto incuestionable del deseo heterosexual.”
Para resumir las nociones que subyacían en la declaración de principios, quedaba reducida a una diferencia sexual:
- masculinidad equivalía a la individualidad
- feminidad a alteridad, en una oposición fija, jerárquica e inmóvil.
La oposición a esta visión
Un verdadero desafío fue el accionar de Olympe de Gouges quien en 1791, publicó la Declaración de los derechos de la mujer y de la ciudadana, mientras se discutía el texto constitucional, proponiendo que se lo adoptara como complemento.
Denunciaba el carácter incompleto de la declaración de principios, sosteniendo que por naturaleza tienen los mismos derechos que los hombres.
¿Cómo lo hacía? Fundamentalmente como oradora, desde el podio de varios clubes e incluso una vez en la Asamblea Nacional, dónde asistía para seguir sus sesiones. También solicitaba la abolición de la esclavitud y los derechos de los hijos ilegítimos, el veto real y los hospitales de maternidad, reivindicaciones que con frecuencia cubrían los muros de la ciudad de París. En 1788, en un panfleto propuso la formación de un fondo patriótico para resolver la crisis financiera, con contribuciones de todos los ciudadanos.
Es importante reconocer que Olympe de Gouges, fue una figura pública con cierta visibilidad y debemos considerarla como emergente de aquellos ideales de libertad e igualdad y de la presencia de numerosas mujeres en la producción desde finales del siglo XVIII y el inicio del reconocimiento de la necesidad de la fuerza de trabajo femenina.
La guillotina fue su destino. Después de enfrentarse con Robespière fue arrestada y luego condenada a muerte.
Después de este recorrido podemos afirmar que la violencia en la sociedad burguesa y que oprime a la mujer está producida en parte por la contradicción entre el capital y el trabajo. Decimos en parte, porque la opresión a las mujeres era preexistente al surgimiento de la burguesía y del sistema capitalista.
Temas en debate - Ayer y hoy
Aunque las penurias sufridas por las mujeres en los inicios del sistema capitalista se han superado por el protagonismo de éstas, junto a las exigencias del movimiento obrero, por cambiar las condiciones de vida, persiste una tendencia en la brecha salarial y obstáculos en el acceso a tareas de mayor cualificación, así como la imposibilidad de decidir sobre nuestro cuerpo, reflejando la discriminación que existe entre varones y mujeres en esta sociedad.
La intervención estatal, con políticas que no resuelven ni previenen: la desnutrición infantil, el trabajo precario, la desocupación, la subocupación, la carencia de viviendas, la muerte de mujeres por aborto clandestino, la creación de instituciones de crianza de la primera infancia, así como la trata de personas, también reflejan intereses que no son precisamente los populares.
Ayer
Los debates acerca de la significación de la “cuestión de las mujeres” y la intervención de destacadas personas y organizaciones giran alrededor de la relación de su accionar con el contexto. En este sentido, considero valiosa la reflexión de A. Kollontai, cuando refuta este argumento:
Las mujeres habrían empezado a organizarse y a defender sus intereses y, a todo lo largo del siglo XIX, habrían arrancado un derecho tras otro mediante una lucha encarnizada.
Esta concepción es totalmente falsa. La historia de la liberación de la mujer transcurrió verdaderamente de una manera diferente.
Las feministas combativas -como Olympe de Gouges en Francia, Abigail Smith Adams en América o Mary Wollstonecraft en Inglaterra- pudieron formular la “cuestión de las mujeres” de manera tan precisa únicamente porque numerosas mujeres trabajaban a finales del siglo XVIII en la producción y porque la sociedad empezaba a reconocer como necesaria su fuerza de trabajo. (…)
Debido a sus posiciones iniciales diferentes, las mujeres llegaron también a soluciones diferentes sobre la contradicción entre el papel de la mujer en la producción y sus derechos en el estado y la sociedad. Pero pueden reagruparse bajo un denominador común: el derecho al trabajo. Este derecho al trabajo equivalía, en aquella época, a la victoria de la revolución. Se trataba entonces de liquidar definitivamente el feudalismo y sentar las bases de un nuevo sistema económico. Por eso, del mismo modo que para la conquista del derecho al trabajo para la mujer, había que asegurarse el poder político. Es por eso que las feministas burguesas cometieron un error enorme al intentar demostrar que la lucha de las mujeres por la igualdad de derechos y su conciencia creciente de su derecho a la dignidad humana les permitirían acceder a la vida profesional. La historia demuestra exactamente lo contrario (…).
Hoy, siglo XXI, reiteramos la pregunta ¿es posible la igualdad de oportunidades entre varones y mujeres en el ámbito laboral en una sociedad desigual?
Una pregunta con respuesta, ya que consideramos que la población femenina forma parte de las clases sociales. Las trabajadoras por lo tanto forman parte de la clase explotada y afectada por las relaciones de poder entre hombres y mujeres, el patriarcado. En general este tema es presentado en forma disociada de las relaciones económicas y políticas y focalizadas en las relaciones de varones y mujeres.
Un debate que se ha reiterado durante el siglo XX, y nuevamente recurrimos a la revolucionaria, Alexandra Kollontai, quien planteó con firmeza en sus conferencias a las jóvenes obreras rusas, sobre la historia de las mujeres:
Hoy, vamos a comprobar que la mujer, en el seno del sistema capitalista, no será nunca capaz de alcanzar una liberación total ni una completa igualdad de derechos, cualquiera que sea su participación -activa o no- en la producción. ¡Muy al contrario! Sigue habiendo una contradicción insuperable entre su significado económico y su dependencia y su situación sin derechos en la familia, el estado y la sociedad.
Coincidiendo con esta afirmación, que la necesidad y deseo de promover un cambio para enfrentar los obstáculos que traban el desarrollo igualitario de la sociedad exige una reflexión acerca de la liberación de las mujeres y la emancipación social y como parte de la clase trabajadora tenemos que abordar la relación clase - género.
Notas:
1) Marx, Carlos, La llamada acumulación originaria, capítulo XXIV, El Capital, Tomo 1, Editorial Cartago, 1956.
2) Comisaria del Pueblo (Ministra) de Bienestar Social desde octubre de 1917 hasta marzo de 1918 en la naciente Revolución Rusa. Fue la única mujer del gabinete y la primera mujer en la historia en un cargo ejecutivo.
3) En Francia, por ejemplo, una ley emitida en 1640, prohibió a las mujeres que fabricaran encajes de bolillos cuando se trataba en este caso de un oficio típicamente femenino.
4) En la baja Edad Media se abrieron refugios para mujeres solas, llamados beguinajes. Eran financiados en gene-ral por los donativos de ricos bienhechores que procuraban así obtener el perdón por sus pecados y asegurarse un sitio en el más allá. Los beguinajes eran una especie de comunidades de mujeres trabajadoras, animadas por un espíritu religioso estricto. Las habitantes de esas casas llevaban una vida de abnegación y se comprometían a realizar todo el trabajo que se le confiaba. Llevaban un traje especial y en sus cabezas un pañuelo blanco o be-guín, a guisa de cofia que las distinguía de las demás mujeres de la ciudad. Es por esta razón que se llamaban beguinas. Debían llevar a cabo todas las tareas - visitar enfermos, coser, hilar, etc -que los burgueses exigían de ellas.. Los beguinajes prosperaron entre el siglo XIII y principios del XVI, luego desaparecieron.
5) Se emitieron leyes que sancionaban la prostitución, pero sin tener en cuenta las condiciones que incitaban a las mujeres a que ejercieran ese oficio.
6) El tercer estado triunfó frente a la resistencia unida del rey y de los órdenes privilegiados, porque representaba no sólo los puntos de vista de una minoría educada y militante, sino los de otras fuerzas mucho más poderosas: los trabajadores pobres de las ciudades, especialmente de París, así como el campesinado revolucionario. Pero lo que transformó una limitada agitación reformista en verdadera revolución fue el hecho que la convocatoria de los Estados Generales coincidiera con una profunda crisis económica y social.
7) Scott, Joan Wallach, Las mujeres y los derechos del hombre - feminismo y sufragio en Francia, 1789-1944, Editorial Siglo XXI, 2012.
8) El motivo de su arresto fue haber tapizado los muros de París con un cartel que anunciaba su folleto Les trois Urnes, ou La salud de la patria, donde abogaba por el federalismo, posición asociada a los girondinos y sus teorías de la representación.
9) Olympe de Gouges escribió lo siguiente en su célebre manifiesto: “El fin de toda asamblea legislati-va ha de ser proteger los derechos inalienables de ambos sexos: libertad, progreso, seguridad y protección ante la opresión. Todos los ciudadanos y todas las ciudadanas han de poder participar directamen-te y por mediación de sus propios representantes en la legislación. Todas las ciudadanas han de tener un acceso igual al conjunto de las profesiones de la función pública así como a los honores que las acompañan”.


Bibliografía:
- Hobsbawm, Eric, La era de la Revolución - 1789 - 1848, Grupo Editorial Planeta, 6ª edición, 2007.
- Kollontai, Alexandra, Mujer, historia y sociedad - sobre la liberación de la mujer, Editorial Fontamara, Barcelona, 2ª edición, 1982.
- Marx, Carlos, La llamada acumulación originaria, capítulo XXIV, El Capital, Tomo 1, Editorial Cartago, 1956.


lunes, 30 de septiembre de 2013

Los hijos son de la mamá

Amanece y doña Irene, una mujer de un barrio popular de cualquier ciudad Colombiana, se dispone a ir por segunda vez al juzgado de familia a demandar de nuevo al irresponsable de su "yerno". Esta mujer de 60 años tiene a su cargo su nieta, una niña de 10 años, 5 años atrás una enfermedad degenerativa le quitó la vida a su hija y pues la niña quedó en la casa. Doña Irene como muchas otras abuelas de este país asumió sacar adelante a su nieta, sin saber cómo puesto sufre de artitritis y no tiene un ingreso económico estable, recibe ayuda de sus otros hijos y con la tenacidad y valor de su corazón hace lo que puede para darle lo mejor a su nieta. En frente de su casa, ve como el  padre de su nieta llega  todas las noches de jornalear, el trabajo de cotero es duro, pero alcanza para la borrachera del fin de semana, la ropa, el transporte, la comida diaria y el aporte en la casa de la mamá. Así ve doña Irene el transcurrir de los días sin que aquel hombre se digne arrimar a su casa y al menos preguntar como esta la niña, pasa toda la semana y al fin un sábado en la tarde arrima para compartir el tiempo de verse una película con su hija, y darle $5,000 mil pesos para que compre unas cartulinas para la escuela, así pasa de nuevo otro mes. 

Ella, doña Irene, ha hablado varias veces con el padre de su nieta sobre sus obligaciones, sobre lo duro que le toca para mantener en condiciones dignas a su nieta, ya no alcanza a contar cuantas veces ha tratado de encontrar acuerdos. Así un día de septiembre decide demandarlo de nuevo, pensó que sería lo mejor, la primera vez el escarmiento funcionó, los $80,000 mil pesos mensuales se vieron durante tres meses, luego nada, "no tengo trabajo, la situación esta dura" dijo el padre ante el juez por segunda vez, entre argumento y argumento se cumple la ley, hay dos opciones, el hombre podría ir a la cárcel o acordar pagar una cuota de alimentación menor,  ahora ya no está obligado a dar $80,000 mil pesos sino $50,000 mensuales los cuales pueden ser en varias cuotas o abonos.
Doña Irene una mujer de 60 años con artrittis y sin ingresos propios, recibe de sus hijos $450,000 pesos mensuales para vivir (eso es menos del salario mínimo en su país), con ello paga la comida, los servicios públicos, la televisión, el transporte y compra sus medicamentos, además, le debe alcanzar para los útiles escolares de su nieta y para la porción de jugo y fruta del recreo en el mejor de los casos, en general un pan con café, trata de darle lo mejor que puede a su nieta, afortunadamente hace un año y medio recibió una casa de 50 mts2 en obra rústica, ya que el rancho de bareque donde vivía iba a colapsar, eso le da al menos una tranquilidad.

Doña Irene, no tiene derecho de argumentar ante el juez su condición, lo duro que le toca porque eso implicaría que le quiten a su nieta y la envíen a bienestar familiar, eso es algo que jamás permitiría mientras viva, ella como abuela y ahora como madre busca como sea los medios para vivir, no puede quejarse por el dolor de su artitris, ni decir que no tiene trabajo, su nieta debe comer e ir a la escuela todos los días. Ella como la mayoría de mujeres de este país asume a su nieta como hija en lo económico, educativo, emocional y afectivo, ella sabe que $50,000 pesos no alcanzan ni para pagar los servicios públicos, pero acepta la conciliación en el juzgado de familia porque mejor eso que nada, siente un sin sabor, siente decepción, sin embargo, levanta su cara al frente y camina "toca seguir adelante, ahi de algún modo saldremos adelante" dice al salir del juzgado.  
 Esta es otra historia, una de las tantas que se ven a diario en los juzgados de familia de mi país, ante ello solo me queda por decir: Esa es la protección de la ley a los infantes, esa es la concepción cultural de responsabilidad paterna, porque al final de cuentas los hijos son de la mamá.

Maria Fernanda Enriquez S.
Lic en Ciencias Naturales y Educación Ambiental
Universidad del Valle-Cali-Colombia
Integrante colectivo Mujeres CONciencia

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La denuncia de un fiscal experto
Reparos a ley de inasistencia alimentaria
Por: Norbey Quevedo H.
La historia de cómo una ley que se aprobó esta semana para fortalecer el castigo a padres irresponsables puede terminar en el aire.
La violencia intrafamiliar y la inasistencia alimentaria está tipificada en los artículos 229 y 233 del Código Penal. / 123rf

A mediados de esta semana, cuando los parlamentarios aprobaban la bochornosa reforma a la justicia, un grupo de sus colegas convertía en ley una loable iniciativa. Los congresistas determinaron que los delitos de violencia intrafamiliar e inasistencia alimentaria dejaron de ser querellables. Esto en la práctica significa que cualquier persona, además de la víctima, que conozca de estos punibles los puede denunciar y el proceso no debe terminar por conciliación o desestimiento, sino por decisión de la justicia.
En el tema de la violencia intrafamiliar, que hastía con casos y cifras que superaron los 100.000 el año pasado y que tiene penas privativas de la libertad para los agresores de entre 4 y 8 años, más los aumentos previstos en la norma, con la nueva ley dejó satisfechos a todos. Sin embargo, frente a lo aprobado dentro de la misma norma en materia de inasistencia alimentaria surgieron serios cuestionamientos. Un experto en el tema, el fiscal seccional de Bogotá Gabriel Niño Niño, el funcionario de mayor conocimiento en la materia producto de 18 años de trabajo en el interior del ente acusador, la mayoría en esta problemática, puso el dedo en la llaga.
Con cifras en mano, recopiladas en la Fiscalía, Niño documentó que sólo en Bogotá se reportaron el año pasado 25.365 casos de inasistencia alimentaria. Y entre enero y mayo de este año la cifra ya llegó a 10.645 procesos. En suma, las estadísticas muestran que los casos de la capital representan entre el 35 y el 40% del total a nivel nacional y lo que es peor para la administración de justicia, en la mayoría de los despachos de fiscales más de la mitad de su labor corresponde a este tipo de procesos.
De allí su máxima preocupación, ya que si los despachos de los fiscales se pueden descongestionar resolviendo este tipo de casos con medidas previas de apoyo y acompañamiento social más que punitivas, los fiscales locales e investigadores judiciales se pueden dedicar y ser más eficientes en la indagación y acusación de otros delitos que afectan sensiblemente al ciudadano, como las lesiones personales, la estafa, el homicidio o el hurto.
Por esto argumenta el fiscal Niño que con la aprobación de la nueva ley con delitos no querellables, como la inasistencia alimentaria, las posibilidades de que se termine con una condena si antes eran reducidas ahora serán ínfimas: la razón es que ahora estos procesos deben seguir investigándose de oficio, olvidando de tajo el componente social.
Esta ley fue promovida por 15 congresistas de la Bancada de Mujeres del Congreso y señala el informe de ponencia elaborado el 9 de noviembre de 2011 que: “Las autoridades investigarán de oficio en todos los casos en que se tenga conocimiento de la comisión de conductas relacionadas con la violencia intrafamiliar y la inasistencia alimentaria.
Según la experiencia del fiscal Niño, en promedio el proceso de investigación de un caso dura entre uno y dos años, y en un período tan largo es muy difícil obtener la prueba de que existió un delito, en razón a que impera la lógica y la mayoría de los denunciados son personas de escasos recursos económicos. “Muchas veces es un esfuerzo largo e innecesario de cada fiscal que termina en el archivo, porque es evidente que no se configura delito”.
La realidad en las fiscalías locales hoy es dramática. Los despachos están atiborrados de estos procesos. Las denuncias contra el latonero William Alejandro Laverde; el mecánico Darío García; el ayudante de un carro que vende gas Misael Ordóñez; el operario de una fábrica de calzado Oswaldo Páramo, o el licenciado en educación física José Padilla, por citar una pequeña muestra de progenitores en problemas, han tenido el mismo tratamiento y resultado similar.
Fueron denunciados ante la Fiscalía. Cerca de dos meses después se citaron a audiencia de conciliación. No todos cumplieron. Los volvieron a hacer comparecer. Luego firmaron un acuerdo conciliatorio en donde se comprometieron a dar un dinero mensual, en promedio, de $100 mil para el sustento de los menores. Con ello el caso se archivó.
Pero sucedió lo que ya es casi una costumbre. Pasaron varios meses y las madres de los menores regresaron a la Fiscalía para denunciar el incumplimiento del acuerdo firmado por los progenitores referidos. Con una sorpresa, como hubo conciliación fueron archivados. Un asunto que obligó a las afectadas a interponer una nueva denuncia en la Fiscalía. Por eso los casos entran en un círculo vicioso sin solución. Basta revisar los despachos de los fiscales adscritos a las Unidades Locales, cada funcionario tiene entre 500 y 700 casos y de ellos más de la mitad corresponden a inasistencia alimentaria.
No obstante, la propuesta estructurada por el fiscal Niño parte de la premisa de que la gran mayoría de estos casos tiene como génesis la pobreza y en un 98% la madre es quien asume el cuidado del menor. Por eso su quijotesca iniciativa parte de la base que luego de conocida la denuncia, se debe conformar un equipo interdisciplinario integrado por un médico pediatra, un psicólogo y un trabajador social adscrito a las Salas de Atención al Usuario de la Fiscalía, para determinar la situación integral del menor afectado.
Posteriormente, se debe efectuar una visita o entrevista al padre denunciado. Luego verificar su condición social, económica y laboral. Y a partir de allí definir si tiene capacidad económica, en la cual se seguiría con el proceso penal. De lo contrario, como sucede generalmente, el caso se debe archivar y de inmediato convocar al ICBF para que brinde asistencia al menor afectado.
Según el fiscal Niño, implementar su idea tiene un bajo costo, se puede hacer en 45 días, descongestionaría los despachos de los fiscales, pero sobre todo se garantizarían los derechos de los menores, un asunto que al parecer no se tuvo muy en cuenta a la hora de aprobar la ley que determinó que los delitos de violencia familiar e inasistencia alimentaria son querellables.

Una sencilla iniciativa que no cuajó
El 25 de enero de 2012 el presidente Juan Manuel Santos lanzó el programa “Reto por la Eficiencia”. Mediante la iniciativa, el primer mandatario buscó el concurso de los servidores públicos con el fin de que éstos aportaran ideas con el propósito de mejorar, simplificar o eliminar procedimientos internos que dificultaran la eficiencia laboral en el servicio público.
En el marco de la política antitrámites se establecieron tres categorías y se anunciaron estímulos a los ganadores. “Queremos encontrar soluciones sencillas para hacer un gobierno más eficiente”, señaló Santos. Con base en la convocatoria, el fiscal Gabriel Niño presentó su iniciativa de reingeniería a los casos de inasistencia alimentaria. Cuenta Niño que independientemente de que la iniciativa ganara o no, todas fueron expuestas públicamente para el conocimiento de los ciudadanos en la web. Sin embargo, dice que la suya ni siquiera fue considerada para exponer. La convocatoria cerró el 4 de junio.

 Sección investigación periódico Elespectador.com (23 Jun 2012 - 9:00 pm)

sábado, 21 de septiembre de 2013

UNA HISTORIA DE MUJERES OLVIDADAS


A continuación compartimos este artículo del autor Umberto Eco que da cuenta de una parte de aquella historia de las personas de atrás, las compañeras, de las que algunas veces hemos escuchado su aparición debido a la pertenencia de, las que evidencian en todo momento su naturaleza errónea, las mujeres de la antigüedad clásica.

Una Historia de mujeres Olvidadas.      Por Umberto Eco

Recientemente descubrí en la red una enciclopedia de mujeres, muchas de las cuales han sido olvidadas injustamente por la mayoría de los historiadores.

Hay una excepción: en su libro de 1690, Historia de mujeres filósofas, el académico francés Gilles Menage escribió acerca de Diotima la Socrática, Areté la Cirenaica, Nicarete la Megariana, Hiparquia la Cínica, Teodora la Peripatética, Leontia la Epicúrea y Temistóclea la Pitagoraniana, acerca de quienes conocemos muy poco. Y lo correcto es que muchas de estas mujeres deban ser rescatadas del olvido.

No obstante, lo que realmente falta es una enciclopedia de esposas. Frecuentemente se dice que detrás de cada gran hombre hay una gran mujer, desde el emperador bizantino Justiniano y su esposa Teodora (la ex actriz) hasta Barack y Michelle Obama. Es curioso que nunca se diga lo opuesto: no hablamos acerca del “hombre detrás” de la gran Isabel I de Inglaterra, por ejemplo, o de su contemporáneo compañero viudo, de largo reinado. Pero pocas veces, si es que alguna, las esposas reciben la atención que merecen.

En las historias de la antigüedad clásica y posteriormente, se dedica más espacio a las amantes que a las esposas. Clara Schumann y Alma Mahler, que estuvieron casadas con los compositores Robert Schumann y Gustav Mahler, son excepciones, pero estas mujeres causaron gran revuelo por sus amoríos extra y postmaritales. Básicamente, la única mujer que siempre es mencionada simplemente por ser una esposa es Xantipe, casada con Sócrates —y aún en ese caso, sólo para decir cosas malas de ella.

Leí recientemente un texto de Pitigrilli, escritor italiano del siglo XX, quien atiborraba sus relatos con citas eruditas —aunque frecuentemente equivocaba los nombres— y con anécdotas que encontraba quién sabe dónde. En determinado punto, Pitigrilli invoca la severa advertencia de San Pablo: “Melius nubere quam uri” o “Preferible casarse que arder con gran deseo” —un buen consejo, incidentalmente, para los curas católicos romanos—. Pitigrilli observa también que la mayoría de los grandes, incluyendo a Platón, Lucrecio, Virgilio y Horacio, eran solteros. Pero eso no es completamente cierto.
Puede ser verdad con Platón, quien, según Diógenes Laertius, escribía epigramas para hombres jóvenes muy apuestos. Por otra parte, Platón aceptó como alumnos a dos mujeres, Lastenia y Axiotea, y se asegura que había comentado que un hombre virtuoso debería casarse. Quizá era cauteloso por el infeliz matrimonio de Sócrates con Xantipe.
El famoso alumno de Platón, Aristóteles, casó con Pithias, y después de su muerte se unió a quien fue su esposa o su concubina, Herpyllis. En todo caso, Aristóteles vivió con ella como hombre y esposa, y la recordó con afecto en su testamento. Le dio un hijo, Nicomaco, por quien, en opinión de algunos historiadores, Aristóteles nombró su Etica Nicomáquea”.
Horacio no tuvo esposas ni hijos, pero a juzgar por sus escritos, sospecho que se permitió algunas aventuras románticas. En cuanto a Virgilio, parece haber sido demasiado tímido para declararse a una mujer, aunque se rumora que tuvo una relación con la esposa de Varius Rufus. Ovidio, en contraste, se casó tres veces.
En cuanto a Lucrecio, las fuentes antiguas nos dicen casi nada. Una breve mención en un escrito de San Jerome pretende hacernos creer que Lucrecio se suicidó porque una poción de amor lo volvió loco —aunque el santo tenía interés en que un ateo como Lucrecio fuera considerado demente—. Sobre la base de esa versión, otros adornaron el relato, añadiendo la misteriosa Lucilla, que puede haber sido la esposa o amante de Lucrecio. En esta versión ella era una mujer enamorada que pidió a una bruja que le elaborara la poción, en tanto que otros aseguran que el mismo Lucrecio elaboró el brebaje; en cualquier caso, Lucilla no sale muy favorecida. Esto es, a menos que Julius Pomponius Laetus, humanista italiano del siglo XV, estuviera en lo correcto al decir que Lucrecio se suicidó porque estaba enamorado de alguien más y era infeliz.
Siglos después, Dante soñó acerca de Beatriz pero se casó con Gemma Donati —aunque nunca mencionó a esta última en sus escritos—. Todos piensan que Descartes era soltero, ya que murió muy joven después de una vida sumamente pintoresca. Pero sí tuvo una compañera durante algunos años —una doncella llamada Helena Jans van der Strom, a la que conoció en Holanda—. Oficialmente sólo reconocía a Helena como sirviente. Pero, contrario a ciertos rumores difamatorios, él reconoció a la hija que ella le dio, Francine, quien murió a los cinco años de edad. Según algunas fuentes, Descartes también tuvo otros amoríos.
En pocas palabras, aparte de los religiosos, que supuestamente eran célibes, y hombres más o menos abiertamente homosexuales como Cyrano de Bergerac y Ludwig Josef Johann Wittgenstein, Immanuel Kant es sólo uno de los grandes pensadores de la historia de quien estamos verdaderamente seguros de que era soltero —los registros históricos son muy claros al respecto—.
Sorprendentemente, incluso Georg Wilhelm Friedrich Hegel estaba casado; de hecho, parece haber sido un tanto mujeriego, con un hijo ilegítimo. Y Karl Marx, quien estaba profundamente apegado a su esposa, Jenny von Westphalen.
Sin embargo, la tendencia persiste: ¿qué influencia tuvieron Gemma sobre Dante, o Helena sobre Descartes, para no mencionar el enorme número de esposas sobre las cuales la historia dice aun menos? ¿Y si todas las obras de Aristóteles en realidad fueron escritas por Herpyllis? Nunca lo sabremos. La historia, escrita por esposos, ha condenado a las esposas al anonimato.

Umberto Eco: Semiólogo y novelista italiano.

sábado, 14 de septiembre de 2013

Cali, capital de la silicona.

A continuación compartimos un articulo que sirvió de análisis en una de nuestras sesiones generando polémica entre si la cirugía estética de por si es un "mal" que llevan las mujeres que se consideran "algo vacías y con falta de autoestima, con el objetivo de buscar la aprobación masculina a toda costa" o por el contrario es "solo una expresión corporal que llevan a cabo las personas para sentirse mejor consigo mismas en autonomia de tratar su cuerpo como desean"  por otro lado se debatió si es cuestión de responsabilidad del individuo o de una sociedad que legitima el supra valor de la belleza voluptuosa por encima de otros valores. Entre argumento y argumento se asoma la perspectiva histórica y en ello encontramos que siempre no fue así, los cánones de belleza de la ciudad empiezan a cambiar en los años 80´s con la entrada del narcotráfico en lo que se denominó el Cartel de Cali, afianzándose a inicios de los años 90´s en una perspectiva económica de ciudad proveedora de servicios, sobre todo turísticos y recreativos, la salsa, las discotecas, mariachis, en fin la gran industria de licores, la rumba y la hotelera se toma como eje de desarrollo de la ciudad, pero tod ello debe llevar no solo servicios sino objetos de consumo: las mujeres, es así como surge el "imaginario" de la mujer Caleña. ¿Cuál sería el "gancho" para atraer los clientes? lo diferente que puede ofrecer la ciudad con respecto a las otras es la belleza exuberante de sus mujeres, al mejor estilo de Pamela Anderson en Guardianes de la Bahía.

Pero no fue sino en el año 2000 que hace el bum, la otra gran industria, la industria de la cirugía estética acompañado a ello, empiezan aparecer en la ciudad una cantidad de salones de belleza, spa, etc, todo lo relacionado con la industria de la belleza para colocar los productos humanos en su mejor punto de exhibición, es en los últimos 10 años que la ciudad vio como de los clásicos centros comerciales como Unicentro, Cosmocentro, Chipichape surgieron casi 10 más y ahora la ciudad tiene el más alto número de centros comerciales per cápita que tenga otra ciudad en el país. A la vez y siguiendo esta línea en los últimos 5 años explotaron las ferias como el expo-show, Cali moda, La cola del año y un sin número de vallas publicitarias por toda la ciudad con la imagen de mujeres de piel color canela con busto grande, cintura pequeña, gran cola, largas piernas, cabello largo terminado en V color rubio o azabache etc. Así a través de este contexto histórico de ciudad nos preguntábamos que tanta libertad de elección sobre su cuerpo puede tener una persona en un contexto que le incita todo el tiempo un modelo de belleza. Hoy en día en Cali, el regalo de las niñas de 15 años de la ciudad cambio del viaje soñado a San Andrés islas por la cirugía del aumento de busto y la lipoescultura. La cuestión no solo aplica para las mujeres de clase media como podría esperarse, sino toca ver el caso del Hospital Universirario del Valle en el 2010, entidad de salud del estado que abrió sus puertas para realizar cirugía a 100 personas de escasos recursos con el objeto de mejorar su calidad de vida, se presentaron más de 7000 personas en su mayoría mujeres que querían aumentar su busto o disminuir tallas. La fama de la industria de belleza y cirugía estética de la ciudad de Cali ya alcanzado renombre internacional, siendo uno de los epicentros donde celebridades del mundo de la música, la televisión y el cine han venido a realizarse sus "retoques" con una buena calidad y a precios cómodos. En todo este escenario nos preguntábamos que tanta libertad puede tener el individuo para representar su cuerpo como desea sin ser presa del modelo de belleza promocionado, esto es algo que se deberá abordar con mejor detalle. 


Cali: la capital de la silicona
43.000 mujeres se operan cada año en las clínicas legales.


                                            Imagen de Mujeres CONciencia

CALI. La cirugía de implantes mamarios es la más apetecida entra las pacientes que se realizan cirugías plásticas. En un sólo quirófano de Cali, se pueden realizar 3 de estos procedimientos al día.
No hay cifras exactas. Pero una simple operación matemática deja en evidencia que Cali sigue siendo la capital de la silicona: En un sólo quirófano, dicen algunos médicos, se pueden implantar tres pares de senos cada día.
Es decir, que en las 40 clínicas legales que hay en la ciudad son operadas unas 43.000 mujeres cada año. Pero la cifra puede ser mucho mayor si se agregaran los procedimientos que se practican en los centros de 'garaje' y también que en cada clínica legal hay por lo menos cuatro quirófanos. Entonces, el total de mujeres operadas serían 175.000 en doce meses.
Pero no todas son caleñas de nacimiento. "La tendencia sigue en aumento y, a pesar, de la recesión económica, los norteamericanos y los europeos vienen a Cali para mejorar su apariencia", explica Lina Triana, fiscal de la Sociedad Colombiana de Cirugía Plástica, Estética y Reconstructiva.
Según el último informe publicado por la Federación Nacional de Comerciantes, Fenalco, capítulo Valle, (2010), a la ciudad llegaron 14.400 pacientes extranjeros. Los únicos deseos no eran aumentar el tamaño de sus atractivos. También, perfilar sus formas.

Los rostros
Ni siquiera la historia de una mujer inglesa quien amamantó a su bebé sin saber que su prótesis PIP estaba rota y provocó un cáncer cerebral a la niña, ha hecho que las caleñas desistan de los implantes.
"Todos los días llegan mujeres mostrando sus deseos de mejorar", cuenta Santiago Aguilera, cirujano y coordinador Académico del Servicio de Cirugía Plástica de la Universidad del Valle. Dice que la tendencia por los implantes no ha disminuido desde la época del narcotráfico, cuando se volvió una moda llevar del brazo a mujeres de curvas prominentes.
Al parecer, el tamaño de los senos es lo que más preocupa a las damas. Sin embargo, "el volumen de éstos ahora es más moderado", dice Aguilera.
El cambio notorio también es que en la actualidad el sexo masculino se ha adentrado más en el mundo del bisturí, pues si en 2010 las mujeres recurrieron a las cirugías en un 80 por ciento y ellos en un 20 por ciento, hoy la brecha se ha disminuido al 70 por ciento y 30 por ciento, respectivamente.
Ellos hoy se implantan silicona en las pantorrillas, en los pómulos y en la barbilla para perfilar su rostro. También en los pectorales. Pero esta última opción no es una cirugía recomendada para todos. El médico Aguilera indica que en este caso los hombres deben ser delgados y musculosos, que por un motivo genético no pueden desarrollar pectorales.
"Si un hombre de contextura gruesa o con sobrepeso pretende usarlos, estéticamente no le van a quedar bien. Yo no lo recomendaría", precisa el especialista.
En cuanto a las mujeres, la cirugía preferida sigue siendo la mamoplastia.
Si son universitarias quieren que sus senos estén firmes y redondos, no tan grandes; si son mujeres mayores, piden que estén levantados y con la piel tersa; en cambio hay otras, generalmente las que viven en el exterior, quienes necesitan grandes tamaños, señala el especialista. "Uno entiende. Digamos que es una 'condición'", agrega.
El médico Darío Salazar, también afiliado a la Sociedad Colombiana de Cirugía Plástica, Estética y Reconstructiva, dice que los tamaños exuberantes han ido desapareciendo.
"Esa fiebre ya pasó. Ahora las mujeres quieren reducción, levantamiento, firmeza. Aunque eso depende también del cuerpo y la necesidad de cada quien", manifiesta.
Un documento de la Sociedad Internacional de Cirugía Plástica Estética, Isaps, revela que esa tendencia es universal.
La cirujana Lina Triana precisa que en la lista de 20 procedimientos más practicados a nivel mundial (2010), el primer y segundo lugar lo ocupaban la reducción y aumento de senos. En el sexto nivel de la tabla aparecía el aumento de glúteos.
Los promedios manejados por algunos médicos de la ciudad y consolidados por Fenalco, dan cuenta que la solicitud de cirugías es relativamente inversa a la edad. El 60 por ciento de las mujeres intervenidas están en el rango de edad de los 18 a los 35 años; el 30 por ciento, entre los 35 y 45 años y sólo un 10 por ciento alcanza los 55 años.
La condición socioeconómica no es impedimento para que el anhelo desaparezca. Por ejemplo, la convocatoria del programa de cirugía plástica en el Hospital Universitario del Valle se hizo para todos los rangos sociales. Principalmente la población de los estratos 1, 2 y 3 acudió al llamado. Se practicaron seis implantes de senos al mes durante tres años.
Empleadas del hospital, que también resultaron beneficiadas con la iniciativa, aseguran que en aquella época el costo de los procedimientos (similar a los ofrecidos en centros privados) era descontado por nómina.
Esa institución no es la única que ha permitido alternativas económicas para conseguir los estándares de belleza creados por la sociedad.
Las cirugías se ofrecen en esta ciudad como si se tratara de un producto más de la canasta familiar. Hay páginas web que anuncian a los interesados plazos de cuatro años para pagar unos implantes. "Tramitamos su crédito en 24 horas", anuncian.
En otros portales ofrecen aumento de senos "desde 125.000 pesos en cuotas de 12 y hasta 24 meses. Se financian todos los procedimientos y paquetes quirúrgicos", reiteran.
Algunas son clínicas reconocidas, otras no tanto, pero unas publicitan incluso el nombre de los especialistas que practican las intervenciones.
Cirujanos plásticos de la Sociedad Colombiana de Cirugía Plástica y Estética, como Jaime Alberto Zapata, cuestionan esa clase de ofrecimientos, los lugares y el profesionalismo de los especialistas publicitados.
"Ahí es donde el Gobierno Nacional debe entrar a regular los sitios en los que se practican las intervenciones. Su responsabilidad es velar por la salud de los colombianos", señala.
Subregistro clínico
También hay preocupación porque en la ciudad no hay un registro real de la población con implantes. Los médicos cirujanos indican que no es una obligación rendir cuentas ante el Gobierno Nacional. Aseguran que los organismos indicados para llevar las estadísticas son las secretarías departamentales de Salud.
Jaime Mosquera, secretario de Salud del Valle del Cauca, muestra la necesidad de conocer el dato. "Sería muy bueno contar con esa información para así tener un control".
El funcionario indica que los procedimientos son practicados, en un 98%, por instituciones de la red privada y éstas no tienen la obligación de rendir cuentas al Departamento.
"Sólo si existe una dificultad entre paciente y médico, entonces nosotros entramos a investigar a través del Tribunal de Ética Médica", sostiene.
Explica que esos procedimientos deben estar en el Registro Individual de Prestaciones de Salud, Rips, del Ministerio de Protección Social. Aquí tampoco suministran datos.
El Secretario de Salud luego se plantea: "¿Si nadie tiene esa información, cómo hacemos para saber qué medidas tomar, incluso ahora que hay una alerta preventiva por los efectos adversos de las prótesis francesas PIP?".
Figura repetitiva
Ser atractivas y deseadas son, desde el punto de vista psicológico, las principales razones que las llevan a querer incrementar el volumen de sus atributos.
Para el psicólogo y sicoanalista de la Universidad del Valle, Carlos Alberto Segura, el 'boom' de los implantes no se detendrá porque las mujeres necesitan aumentar su ego. "Hoy en día se imponen los factores externos que los internos y pocas quieren quedar relegadas", explica.
Es miércoles y la clínica de cirugía estética, ubicada al sur de Cali, está a reventar. Son más de las 7:00 p.m. y las consultas no se detienen. En la sala de espera se escuchan murmullos...
-Sí. Las quiero así como las tuyas. ¿Hace cuánto te las pusiste?
-¡Ufff!, cuatro años, me ha ido lo más de bien.
-Yo las quiero así de grandes.
La chica es rubia y de piernas largas y delgadas, calza unos zapatos color palo de rosa de más de quince centímetros de altura. Su vestido es un camisón holgado de seda. Saca de una bolsa de papel los trajes que lucirá en los próximos días. Ya concretó su cirugía de implante de senos.
Mientras tanto, desde una silla de la sala de espera, otra mujer, a la que hace ocho días le practicaron una liposucción, le toma una fotografía con su teléfono celular a la recepcionista.
"Pronto los tendré como ella (la recepcionista), así de bonitos". Luego, pregunta a una joven que está a su lado: "¿Y usted, cómo los quiere?".
El contraste de las cirugías plásticas
El éxito de una apariencia
Adriana tiene 26 años. Es de mediana estatura y piel trigueña. Desde hace cuatro años pasó a la talla 34B de brasier y los pantalones talla 8 que usó durante años ya lucen completamente llenos en la parte trasera.
"Sí. Mi vida ahora es otra". La mujer tiene un alto cargo en una institución oficial de la capital del Valle del Cauca y a diferencia de lo que se dice sobre las mujeres operadas, ella no exhibe sus implantes.
"Era una cuestión de autoestima. Me sentía muy mal porque parecía un niño. Ahora luzco como una mujer atractiva, sin necesidad de estar exhibiéndome", señala la profesional.
Dice que no necesita vestirse de forma atrevida para sentirse bonita. Que no todas las mujeres que toman la decisión de usar la silicona lo hacen porque vivan de su cuerpo.
"Cuando se toma la decisión de someterse a la cirugía, lo primero es ir donde un médico especialista y tener muy claro porqué se quiere el cambio. Esto no es cuestión de moda", sentencia Andrea.
Sueño frustrado a los 21
Durante varios cumpleaños su obsesión fue tener de regalo un par de senos redondos y grandes. También menos centímetros en la cintura. Sus padres se habían negado hasta que al fin accedieron. Viviana a sus 21 años cumpliría su sueño.
Su familia hizo los trámites, acudieron a una reconocida clínica de salud de Cali y la fecha pactada para realizar el implante de silicona y la reducción abdominal fue el 5 de diciembre del 2010.
Después de tres horas y media de cirugía, la joven salió del quirófano con una nueva apariencia física. Esa que anhelaba y que por fin la haría lucir "mucho más mujer". Tan sólo habían pasado 40 minutos en la sala de recuperación cuando Viviana entró en un cuadro crítico.
Unas de sus venas se obstruyó con un grumo de grasa y a pesar de los intentos médicos por reanimarla, la chica murió.
El caso nunca salió a la luz pública porque los padres de la joven no quisieron someterse a la condena de la sociedad.
"Además nunca nos vamos a perdonar que por nuestra culpa, mi hija haya muerto", sostiene Lucía, madre de Viviana.

Artículo tomado del períodico El País:
http://www.elpais.com.co/elpais/cali/noticias/conozca-porque-cali-sigue-siendo-silicona-en-colombia
12/02/2012

lunes, 26 de agosto de 2013

El mito del amor: del enamoramiento a la violencia de género

A continuación compartimos este valioso artículo de reflexión acerca del modelo amoroso que se promueve en nuestra cultura occidental, al mito del amor-pasión y a sus consecuencias en las relaciones de pareja actuales. La autora intenta analizar brevemente este modelo y sus proyecciones en el presente para plantear como hipótesis que uno de los factores (evidentemente no el único ni el más importante) que facilita, favorece y sustenta la violencia de género más dramática y también las microviolencias cotidianas en las relaciones de pareja, es el modelo de amor “romántico” presente en nuestra cultura.

EL MITO DEL AMOR; y sus consecuencias en las relaciones de pareja. 
Pilar Sanpedro.

Te vas porque yo quiero
Que te vayas.
Y a la hora que yo quiero
Te detengo.
Yo sé que mi cariño te hace falta
Aunque quieras o no.
Yo soy tu dueño.
(Ranchera. La media vuelta. José Alfredo Jiménez)

Todo amor es fantasía;
Él inventa el año, el día,
la hora y su melodía;
Inventa el amante y, más,
la amada. No prueba nada
contra el amor, que la amada
no haya existido jamás.
(Machado).
Actualmente, la violencia doméstica se ha convertido en una cuestión con una dimensión pública mayor que en otras épocas debido a la gran cantidad de interpretaciones que sobre ella se realizan desde diferentes instancias.
La idea de este artículo no es aportar un análisis más sobre el tema, sino plantear una reflexión sobre un asunto que nos afecta a todas las personas en alguna medida y que, en el caso de las mujeres, es una de las muchas variables que sustentan las situaciones de violencia. Me refiero al modelo amoroso de nuestra cultura occidental, al mito del amor-pasión y a sus consecuencias en las relaciones de pareja actuales.
Intentaré analizar brevemente este modelo y sus proyecciones en el presente para plantear como hipótesis que uno de los factores (evidentemente no elúnico ni el más importante) que facilita, fav orece y sustenta la violencia de género más dramática y también las microviolencias cotidianas  en lasrelaciones de pareja, es el modelo de amor “romántico” presente en n uestracultura. Mi reflexión comienza cuando observo que en los relatos de las mujeres que han sufrido algún tipo de violencia por parte de su pareja aparecen sistemáticamente elementos de esta idea del amor que he llamado
romántico sobre el que estas mujeres han construido su universo y su biografía.

La idealización del amor-pasión

Nuestra cultura es excesivamente compleja como para explicar los asuntos de la pasión y el corazón como si fuesen únicamente una cuestión de hipotálamo, de feromonas, de olor corporal o de evolución (elegimos al más apto para procrear). Mi experiencia en el campo de la clínica y la terapia
de pareja me hace pensar que el tema del enamoramiento es mucho más complejo y tiene que ver, sobre todo, con la construcción que nuestra cultura realiza sobre el amor. Explicar cómo la ideología del amor y el cebo del romanticismo sustentan en nuestras sociedades la estructura familiar supone, desde mi punto de vista, entender cómo, a estas alturas de nuestra historia, el matrimonio y la pareja siguen siendo núcleos fundamentales en la organización de nuestras comunidades.
En una encuesta realizada por el sociólogo José Luis Sangrador (1) aparece el dato significativo de que el 90% de las personas encuestadas manifiestan que no se casarían con alguien del que no se sintiesen enamoradas. ¿Cómo se consolida, pues, el matrimonio en sociedades no utilitaristas y librepensadoras? Uniéndolo a la pasión. Lo que no parece que aprendamos es que el amor novelesco triunfa sobre gran cantidad de obstáculos, pero hay uno contra el que se estrellará siempre: la duración.
Sin la idealización del amor-pasión es bastante probable que nuestros escépticos y cada vez más laicos jóvenes no se unirían ni por lo civil ni por la Iglesia para crear una familia. En todo caso, tendrían más claro quee l matrimonio convenido para pagar el piso o la luz a medias, construir una económica o tener hijos o mantener relaciones sexuales es más una cuestión de contrato y no tanto una unión romántica o pasional. Descubrir esta trampa, analizarla y asumirla genera bastante confusión en nuestras vidas, algunas dificultades, frustración y muchas consultas. Lo que más esquizofrenia produce en las parejas es que la pasión arruina la idea misma de matrimonio precisamente cuando se les había presentado como sustentadora y motivadora de él.
Para hablar de esta ideología del amor o su construcción social me remito a un sociólogo e historiador suizo (2) y a su ensayo El amor y Occidente. Para Denis de Rougemont, la cultura occidental, a través de su lírica, nos presenta un modelo amoroso que tiene una serie de características: la ideandel amor presupone el gusto por las desgracias, por los amores imposibles (Tristán e Isolda, Romeo y Julieta), la hiperidealización del amor y de la persona amada. De tal forma es así que el amor feliz no tiene historia, sólo el amor amenazado y condenado es novelesco y cinematográfico. Lo quenexalta el lirismo occidental no es el placer de los sentidos ni la paz fecunda de la pareja, no es el respeto y el conocimiento del otro, sino el amor como pasión sufriente.

El amor en la literatura y el cine

En la literatura y el cine los personajes que encarnan a los héroes románticos no se aman; lo que aman es el amor, el hecho mismo de amar. Y actúan como si hubiesen comprendido que todo lo que se opone al amor lo preserva y lo consagra en su corazón, para exaltarlo hasta el infinito. Los amantes son más felices en la desgracia de amor que en la tranquilidad cotidiana del afecto mantenido. Se necesitan uno a otro para arder, pero no al otro tal y como es, y no la presencia del otro, sino más bien su ausencia. Son los obstáculos más graves los que se prefieren por encima de todo para engrandecer la pasión.
A veces no es el obstáculo lo que está al servicio de la pasión fatal, sino que, al contrario, se ha convertido en la meta, en el fin deseado por sí mismo. Pienso, por ejemplo, en la sicología de los celos, deseados o provocados, solapadamente favorecidos para volver a sentir como al principio, y en toda la literatura que se ha generado en torno a ellos.
La literatura dotó de lenguaje a la pasión. ¿Cuántas personas reconocerían el sentimiento amoroso si no hubiesen oído hablar jamás de él? Pasión y expresión apenas son separables. A partir del momento en el que el instinto se pierde, la pasión tiende a relatarse a sí misma, sea para justificarse,
para exaltarse o simplemente para mantenerse. La adopción de cierto lenguaje implica y favorece el desarrollo de ciertos sentimientos: “mi vida ha sido una larga espera hasta encontrarte”, “no puedo vivir sin ti”, “sin ti no soy nada”, “pasión que aísla del mundo”, “quemadura suave”, “te quiero más que a mi vida”, “mátame de pena pero quiéreme”.
Por supuesto que actualmente en la literatura y en el cine se cuentan historias que nos dicen lo que pasa después del “fueron felices y comieron perdices”, pero aquí estoy hablando de nuestros mitos. Lo que hace que una historia se convierta en mito es precisamente ese imperio que ejercen sobre nosotros y a pesar nuestro y generalmente sin que lo sepamos.
Un mito es una historia, una fábula simbólica, simple y patente, que resume un número infinito de situaciones más o menos análogas. El mito permite captar de un vistazo ciertos tipos de relaciones constantes y destacarlas del revoltijo de las apariencias cotidianas. En un sentido más estricto, los mitos traducen las reglas de conducta de un grupo. El mito se deja ver en la mayor parte de nuestras películas y novelas, en su éxito entre las masas, en las complacencias y los sentimientos que despiertan, en nuestros sueños de amores milagrosos. El mito de la pasión actúa en todos los lugares en los que ésta es soñada como un ideal y no temida como una fiebre maligna; en todos los lugares en que su fatalidad es requerida, imaginada como una bella y deseable catástrofe. Vive de la misma vida de los que creen que el amor es un destino, que nos ha de consumir con el más puro y
más fuerte y más verdadero fuego, que arrastra felicidad, sociedad y moral.

Vive de la misma vida que nuestro romanticismo.
Racionalmente, sabemos que la pasión y el deseo se acaban, que la vida en común es complicada e implica una negociación constante, que la convivencia transforma irremediablemente el deseo; sin embargo, vivimos aún en la idea del mito del amor-pasión que ha generado y genera un prototipo de relación.
Sabemos que el amor es una cosa pero fantaseamos con otra: un amor eterno, único y permanente en el tiempo.

Una construcción de Occidente

El mito del amor pasional es una construcción de Occidente. En Oriente y en la Grecia contemporánea de Platón el amor es concebido como placer, como simple voluptuosidad física. Y la pasión, en su sentido trágico y doloroso, no solamente es escasa, sino que además, y sobre todo, es despreciada por la moral corriente como una enfermedad frenética.
El concepto de amor no existe en China. El verbo amar es empleado sólo para definir las relaciones entre la madre y los hijos. El marido no ama a la mujer, “tiene afecto por ella”. A los chinos se les casa muy jóvenes y el problema del amor no se plantea. No comparten las eternas dudas europeas: ¿es amor o no esto que siento?, ¿amo a esta mujer, a este hombre o siento sólo afecto?, ¿amo a ese ser o amo al amor? Tampoco sienten desesperación o dolor cuando descubren que han confundido el amor con las ganas de amar. Un psiquiatra chino consideraría síntomas de locura estas cuestiones. Mientras que en muchos países los matrimonios son concertados previamente, en nuestras sociedades, la base de una institución social básica, la familia, se fundamenta en el amor romántico.
El ideal romántico construido culturalmente ofrece al individuo un modelo de conducta amorosa, organizado alrededor de factores sociales y psicológicos; durante nuestra larga socialización aprendemos lo que significa enamorarse, le asociamos a ese estado determinados sentimientos que debemos tener, el cómo, el cuándo, de quién y de quién no... Algunos elementos son prototípicos: inicio súbito (amor a primera vista), sacrificio por el otro, pruebas de amor, fusión con el otro, olvido de la propia vida, expectativas mágicas, como la de encontrar un ser absolutamente complementario (la media naranja), vivir en una simbiosis que se establece cuando los individuos se comportan como si de verdad tuviesen necesidad uno del otro para respirar y moverse, formando así, entre ambos, un todo indisoluble.
Este concepto de amor aparece con especial fuerza en la educación sentimental de las mujeres. Para nosotras, vivir el amor ha sido un aspecto que empalidece a todos los demás. Nuestras heroínas literarias como madame Bovary, la Regenta, Julieta, Melibea, la Dama de las Camelias, Ana Karenina...viven el amor como proyecto fundamental de su vida. La escritora Lourdes Ortiz (3) analiza cómo en la mayoría de estas historias vemos que lo que para la protagonista es la vida entera, para el personaje masculino es sólo una parte de su existencia. El amor como proyecto prioritario y sustancial sigue siendo fundamental para muchas mujeres, sin el cual sienten que su existencia carece de sentido.
A pesar de los cambios profundos conseguidos en el siglo XX por el movimiento feminista, las mujeres, en mayor medida que los hombres, asumen ese modelo de amor y de romanticismo que nos hace ordenar nuestra biografía y nuestra historia personal en torno a la consecución del amor. Muchas mujeres buscan aún la justificación de su existencia dando al amor un papel vertebrador de la misma, concediéndole más tiempo, más espacio imaginario y real, mientras que los hombres conceden más tiempo y espacio a ser reconocidos y considerados por la sociedad y sus iguales (4).
Mientras que, por lo general, solemos elegir a las amistades entre aquellas que más nos gratifican, que más nos respetan y que más compensaciones emocionales y afectivas nos reportan, sin embargo, es posible que nos relacionemos a nivel de pareja con personas que no sólo no nos gratifican, sino que nos llenan de amargura, sufrimiento y daño físico y psíquico.
¿Cómo explicar la persistencia del amor o la relación en estos casos? ¿Cómo se puede amar a quien te mortifica y anula? No es una cuestión de irracionalidad, y me niego a creer que las personas, sobre todo mujeres, que viven estas situaciones son tontas, masoquistas o descerebradas. Es importante que comencemos a explicar esos amores patéticos y llenos de sufrimiento, sacrificios personales y renuncias, sobre todo cuando, en mayor o menos medida, muchas personas han vivido y soportado en sus relaciones de pareja alguna que otra humillación, falta de respeto por sus opciones u opiniones, limitaciones a la libertad, algún que otro desprecio, presiones para hacer esto o lo otro, chantajes e imposiciones.

La “espiral de violencia”

Las mujeres que “aman demasiado”, aquellas que buscan el amor romántico obstaculizado por la elección de personas difíciles, agresivas o controladoras tienen más posibilidades de vivir en la violencia, consentirla y permanecer en ella, porque esa relación es la que da sentido a su vida.
Una de las características que tienen todas las historias relatadas por mujeres que sufren maltrato es precisamente esa discontinuidad en la relación. No son historias afectivas templadas por los años, sino que aparecen siempre intervalos de paz y dolor, fases de “luna de miel” entre los episodios de maltrato: hoy te maltrato y mañana te amo más que a mi vida, sin ti no soy nada, perdóname, te quiero; todo ello acompañado de muestras extraordinarias de cuidados y cariño hasta la próxima escena. Se le ha dado el nombre técnico de “espiral de violencia”, en la que los episodios de maltrato son cíclicos.
Cuando las mujeres se plantean abandonar al maltratador tienen que reconstruir su nueva biografía en un contexto ajeno a sus tradiciones y abandonar un lugar en el que se comportaban como amantes esposas y madres.
Se trata de dejar su proyecto vital; renunciar al amor es el fracaso absoluto de su vida, y es muy difícil que vean en ese cambio una promesa de vida mejor. Las mujeres siguen interpretando la ruptura matrimonial como un problema individual, como una situación estresante y anómala y no como la liberación de una situación opresiva que, además, debe ser tratada como problema colectivo y no individual. Y en este sentido, es la sociedad la que debe rehabilitarse, la que debe ser llevada a terapia, porque son las construcciones, las historias y los mitos de esa sociedad los que están en el origen y la raíz del problema de la violencia doméstica.
Nuestro modelo social es el máximo legitimador de éstos y otros comportamientos, y como tal, la violencia doméstica será el plato de todos los días si no somos capaces de cuestionarnos qué tipo de sociedad genera maltratadores, qué sociedad genera esta patología del vínculo amoroso. A su  vez, debemos pensar qué tipo de cultura es la nuestra para que mujeres capaces y adultas soporten, en nombre del amor, la humillación y el sufrimiento; para que, en lugar de escapar de esas situaciones, busquen soluciones peregrinas y absurdas como tener hijos, automedicarse o disculpar a su pareja para no perder aquello que fundamenta su vida: el amor.
Condenar la pasión en bloque sería querer suprimir uno de los aspectos de nuestra creatividad y de nuestra historia. Además de imposible, es una tarea titánica. Mi pretensión es sólo la de alertar, prevenir, analizar, aislar la pasión, desmontarla, si se quiere, para observarla y conocer mejor sus propiedades. Hacernos más conscientes de este proceso nos hace más libres, y hablar de la utopía nos acerca más a ella y a susposibilidades, a la búsqueda de   más alternativas al modelo al
uso, de mayor calidad, más plásticas y que nos ahorren sufrimiento. Mi experiencia profesional y también personal me dice que quien da mucha importancia a su vida amorosa en detrimento de otros aspectos vitales sufre más, se suscribe antes al sufrimiento como meta, en comparación con aquellas personas que muestran menos interés por el campo sentimental y que ponderan en su justa medida la vivencia del amor.
Me gustaría educar a las nuevas generaciones en un análisis más crítico de este modelo amoroso y estaría más conforme si les hiciéramos planteamientos más realistas sobre la arbitrariedad de la elección amorosa. Me gustaría que entendamos que no hay nadie en el mundo que pueda colmarnos definitiva y eternamente, que los afectos son múltiples, de diferente pelaje y complejidad, que el amor no puede basarse en renuncias y sacrificios y que nunca deberíamos abandonar nuestra individualidad, nuestros proyectos personales, nuestro espacio propio en aras del amor.
Pilar Sanpedro*


*El mito del amor y sus consecuencias en los vínculos de pareja*
(Página Abierta, 150, julio de 2004)

http://www.pensamientocritico.org/pilsan0704.htm

 Además en el portal http://mujerdelmediterraneo.blogspot.com/2013/08/el-mito-del-amor-y-sus-consecuencias-en.html (12 agosto 2013)
___________________
(1) Sangrador, José Luis: “Consideraciones psicosociales sobre el amor
romántico”, Psicothema, 1993, vol 5, Suplemento, pp.181-196.
(2) De Rougemont, Denis (1979): El amor y Occidente, Editorial Kairós,
Barcelona.
(3) Ortiz, Lourdes (1997): El sueño de la pasión, Planeta, Barcelona.
(4) Altable Vicario, Charo (1998): Penélope o las trampas del amor, Nau
Llibres, Valencia

sábado, 27 de julio de 2013

RESISTENCIA FEMENINA EN LOS MONTES DE MARÍA


Esta semana que pasó tuvimos la fortuna de apreciar en Canal Capital la presentación del informe BASTA YA! del grupo de memoria histórica donde conocimos una serie de experiencias sociales muy significativas para nuestro país, esta transmisión es posible ahora que el Canal como espacio de televisión pública se ha inclinado por la investigación periodística profunda y el rescate de las experiencias de resistencia desconocidas por el grueso de la población, en el marco de la administración del alcalde de Bogotá Gustavo Petro y de la presidencia del canal del periodista Holman Morris, recordemos que Morris ha sido uno de los investigadores más comprometidos con las causas dignas, por cierto fue objeto de asedio durante el gobierno pasado de Alvaro Uribe.

Experiencias que no son transmitidas en los canales privados y mucho menos las causas que llevan a estos procesos. Pues bien, llamó nuestra atención las mujeres de MAMPUJAN en LOS MONTES DE MARÍA, ubicados en la Costa Caribe Colombiana, entre los departamentos de Sucre y Bolívar y las ciudades de Sincelejo y Cartagena, es una zona azotada por la violencia paramilitar.

Los MONTES DE MARÍA han sido hostigados por los paramilitares al mando de SALVATORE MANCUSO comandante del grupo terrorista (A.U.C) Autodefensas Unidas de Colombia, más conocidos como Asesinos Unidos de Colombia, quien fuera invitado a dar una charla en el congreso de la república durante el mandato del expresidente Alvaro Uribe Veléz en uno de los días más vergonzantes de nuestra historia. 

En respuesta al amedantramiento, en un municipio de María la Baja llamado  MAMPUJAN hay un grupo de mujeres tejedoras que trabajan en la reconstrucción de la memoria histórica y del perdón a través de sus tapices, apreciemos este loable proceso en dos enlaces, el primero un video realizado por la de Grupo de Memoria Histórica y Comisión Nacional de Reparación y Reconciliación y el segundo es del programa Contravia de Holman Morris.

Primer enlace: http://www.youtube.com/watch?v=9v_rsVojQt8

Segundo enlace programa Contravia




                                     





lunes, 15 de julio de 2013

Mujeres (fragmento) - Eduardo Galeano

A continuación compartimos algunos fragmentos del escritor Eduardo Galeano sobre mujeres, fragmentos mitos, leyendas, historias que enaltecen el espiritu reconociendo la historia de mujeres americanas. Esperamos les guste tanto como a nosotr@s.

Fragmento 1: La autoridad
 En épocas remotas, las mujeres se sentaban en la proa de la canoa y los hombres en la popa. Eran las mujeres quienes cazaban y pescaban. Ellas salían de las aldeas y volvían cuando podían o querían. Los hombres montaban las chozas, preparaban la comida, mantenían encendidas las fogatas contra el frío, cuidaban a los hijos y curtían las pieles de abrigo.
Así era la vida entre los indios onas y los yaganes, en la Tierra del Fuego, hasta que un día los hombres mataron a todas las mujeres y se pusieron las máscaras que las mujeres habían inventado para darles terror.
Solamente las niñas recién nacidas se salvaron del exterminio. Mientras ellas crecían, los asesinos les decían y repetían que servir a los hombres era su destino. Ellas lo creyeron. También lo creyeron sus hijas y las hijas de sus hijas.

Fragmento 2:  Crónica de la ciudad de Bogotá
Cuando el telón caía, al fin de cada noche, Patricia Ariza, marcada para morir, cerraba los ojos. En silencio agradecía los aplausos del público y también agradecía otro día de vida burlando a la muerte.
Patricia estaba en la lista de los condenados, por pensar en rojo y vivir en rojo; y las sentencias se iban cumpliendo, implacablemente, una tras otra. Hasta sin casa quedó. Una bomba podía volar el edificio: los vecinos, obedientes a la ley del miedo, le exigieron que se fuera.
Ella andaba con chaleco antibalas por las calles de Bogotá. No había más remedio; pero el chaleco era triste y feo. Un día, patricia le cosió unas cuantas lentejuelas, y otro día le bordó unas flores de colores, flores bajando como en lluvia sobre pechos, y así el chaleco fue por ella alegrado y alindado, y mal que bien pudo acostumbrarse a llevarlo simepre puesto, y ya ni en el escenario se lo sacaba.
Cuando Patricia viajó fuera de Colombia, para actuar en teatros Europeos, ofreció su chaleco antibalas a un campesino llamado Julio Cañon. A Julio Cañon, alcalde del pueblo de Vistahermosa, ya le habían matado a toda la familia, a modo de advertencia, pero él se negó a usar ese chaleco florido:-Yo no me pongo cosas de mujeres-Dijo. 
Con una tijera, Patricia le arrancó los brillitos y los colores, y entonces el hombre aceptó. Esa noche lo acribillaron. Con el chaleco puesto.

Fragmento 3: La cultura del terror
A Ramona Caraballo la regalaron no bien supo caminar. Allá por 1950, siendo una niña todavía, ella estaba de esclavita en una casa de Montevideo. Hacía todo, a cambio de nada.
Un día llegó la abuela a visitarla. Ramona no la conocía, o no recordaba. La abuela llegó desde el campo, muy apurada porque tenía que volverse enseguida al pueblo. Entró, pegó tremenda paliza a su nieta y se fue.
Ramona quedó llorando y sangrando. La abuela le había dicho, mientras alzaba el rebenque: - No te pego por lo que hiciste. Te pego por lo que vas a hacer.-

Fragmento 4: 1778 Filadelfia, Si él hubiera nacido mujer
De los dieciséis hermano de Benjamin Franklin, jane es la que más se le parece en talento y fuerza de voluntad. Pero a la edad en que Benjamín se marchó de casa para abrirse camino, Jane se casó con un talabartero pobre, que la aceptó sin dote, y diez meses después dio a luz su primer hijo. Desde entonces, durante un cuarto de siglo, Jane tuvo un hijo cada dos años. Algunos niños murieron, y cada muerte le abrió un tajo en el pecho. Los que vivieron exigieron comida, abrigo, instrucción y consuelo. Jane pasó noches en vela acunando a los que lloraban, lavó montañas de ropa, baño montoneras de niños, corrió del mercado a la cocina, enseño abecedarios y oficios, trabajó codo a codo con su marido en un taller y atendió huéspedes cuyo alquiler ayudaba a llenar la olla. Jane fue esposa devota y viuda ejemplar; y cuando ya estuvieron los hijos crecidos, se hizo cargo de sus propios padres achacosos y de hijas solteronas y de nietos sin amparo.
Jane jamás conoció el placer de dejarse flotar en un lago, llevada a la deriva por un hilo de cometa como suele hacer Benjamín a pesar de sus años. Jane nunca tuvo tiempo de pensar, ni se permitió dudar. Benjamín sigue siendo un amante fervoroso, pero Jane ignora que el sexo puede producir más que hijos.
Benjamín, fundador de una nación de inventores, es un gran hombre de todos los tiempo. Jane es una mujer de su tiempo, igual a casi todas las mujeres de todos los tiempo que han cumplido su deber en la tierra y ha expiado su parte de culpa en la maldición biblica. Ella ha hecho lo posible por no volverse loca y ha buscado, en vano, un poco de silencio. Su caso carecerá de interés para los historiadores.



         Video del programa La vida según Galeano - Mujeres-