lunes, 26 de agosto de 2013

El mito del amor: del enamoramiento a la violencia de género

A continuación compartimos este valioso artículo de reflexión acerca del modelo amoroso que se promueve en nuestra cultura occidental, al mito del amor-pasión y a sus consecuencias en las relaciones de pareja actuales. La autora intenta analizar brevemente este modelo y sus proyecciones en el presente para plantear como hipótesis que uno de los factores (evidentemente no el único ni el más importante) que facilita, favorece y sustenta la violencia de género más dramática y también las microviolencias cotidianas en las relaciones de pareja, es el modelo de amor “romántico” presente en nuestra cultura.

EL MITO DEL AMOR; y sus consecuencias en las relaciones de pareja. 
Pilar Sanpedro.

Te vas porque yo quiero
Que te vayas.
Y a la hora que yo quiero
Te detengo.
Yo sé que mi cariño te hace falta
Aunque quieras o no.
Yo soy tu dueño.
(Ranchera. La media vuelta. José Alfredo Jiménez)

Todo amor es fantasía;
Él inventa el año, el día,
la hora y su melodía;
Inventa el amante y, más,
la amada. No prueba nada
contra el amor, que la amada
no haya existido jamás.
(Machado).
Actualmente, la violencia doméstica se ha convertido en una cuestión con una dimensión pública mayor que en otras épocas debido a la gran cantidad de interpretaciones que sobre ella se realizan desde diferentes instancias.
La idea de este artículo no es aportar un análisis más sobre el tema, sino plantear una reflexión sobre un asunto que nos afecta a todas las personas en alguna medida y que, en el caso de las mujeres, es una de las muchas variables que sustentan las situaciones de violencia. Me refiero al modelo amoroso de nuestra cultura occidental, al mito del amor-pasión y a sus consecuencias en las relaciones de pareja actuales.
Intentaré analizar brevemente este modelo y sus proyecciones en el presente para plantear como hipótesis que uno de los factores (evidentemente no elúnico ni el más importante) que facilita, fav orece y sustenta la violencia de género más dramática y también las microviolencias cotidianas  en lasrelaciones de pareja, es el modelo de amor “romántico” presente en n uestracultura. Mi reflexión comienza cuando observo que en los relatos de las mujeres que han sufrido algún tipo de violencia por parte de su pareja aparecen sistemáticamente elementos de esta idea del amor que he llamado
romántico sobre el que estas mujeres han construido su universo y su biografía.

La idealización del amor-pasión

Nuestra cultura es excesivamente compleja como para explicar los asuntos de la pasión y el corazón como si fuesen únicamente una cuestión de hipotálamo, de feromonas, de olor corporal o de evolución (elegimos al más apto para procrear). Mi experiencia en el campo de la clínica y la terapia
de pareja me hace pensar que el tema del enamoramiento es mucho más complejo y tiene que ver, sobre todo, con la construcción que nuestra cultura realiza sobre el amor. Explicar cómo la ideología del amor y el cebo del romanticismo sustentan en nuestras sociedades la estructura familiar supone, desde mi punto de vista, entender cómo, a estas alturas de nuestra historia, el matrimonio y la pareja siguen siendo núcleos fundamentales en la organización de nuestras comunidades.
En una encuesta realizada por el sociólogo José Luis Sangrador (1) aparece el dato significativo de que el 90% de las personas encuestadas manifiestan que no se casarían con alguien del que no se sintiesen enamoradas. ¿Cómo se consolida, pues, el matrimonio en sociedades no utilitaristas y librepensadoras? Uniéndolo a la pasión. Lo que no parece que aprendamos es que el amor novelesco triunfa sobre gran cantidad de obstáculos, pero hay uno contra el que se estrellará siempre: la duración.
Sin la idealización del amor-pasión es bastante probable que nuestros escépticos y cada vez más laicos jóvenes no se unirían ni por lo civil ni por la Iglesia para crear una familia. En todo caso, tendrían más claro quee l matrimonio convenido para pagar el piso o la luz a medias, construir una económica o tener hijos o mantener relaciones sexuales es más una cuestión de contrato y no tanto una unión romántica o pasional. Descubrir esta trampa, analizarla y asumirla genera bastante confusión en nuestras vidas, algunas dificultades, frustración y muchas consultas. Lo que más esquizofrenia produce en las parejas es que la pasión arruina la idea misma de matrimonio precisamente cuando se les había presentado como sustentadora y motivadora de él.
Para hablar de esta ideología del amor o su construcción social me remito a un sociólogo e historiador suizo (2) y a su ensayo El amor y Occidente. Para Denis de Rougemont, la cultura occidental, a través de su lírica, nos presenta un modelo amoroso que tiene una serie de características: la ideandel amor presupone el gusto por las desgracias, por los amores imposibles (Tristán e Isolda, Romeo y Julieta), la hiperidealización del amor y de la persona amada. De tal forma es así que el amor feliz no tiene historia, sólo el amor amenazado y condenado es novelesco y cinematográfico. Lo quenexalta el lirismo occidental no es el placer de los sentidos ni la paz fecunda de la pareja, no es el respeto y el conocimiento del otro, sino el amor como pasión sufriente.

El amor en la literatura y el cine

En la literatura y el cine los personajes que encarnan a los héroes románticos no se aman; lo que aman es el amor, el hecho mismo de amar. Y actúan como si hubiesen comprendido que todo lo que se opone al amor lo preserva y lo consagra en su corazón, para exaltarlo hasta el infinito. Los amantes son más felices en la desgracia de amor que en la tranquilidad cotidiana del afecto mantenido. Se necesitan uno a otro para arder, pero no al otro tal y como es, y no la presencia del otro, sino más bien su ausencia. Son los obstáculos más graves los que se prefieren por encima de todo para engrandecer la pasión.
A veces no es el obstáculo lo que está al servicio de la pasión fatal, sino que, al contrario, se ha convertido en la meta, en el fin deseado por sí mismo. Pienso, por ejemplo, en la sicología de los celos, deseados o provocados, solapadamente favorecidos para volver a sentir como al principio, y en toda la literatura que se ha generado en torno a ellos.
La literatura dotó de lenguaje a la pasión. ¿Cuántas personas reconocerían el sentimiento amoroso si no hubiesen oído hablar jamás de él? Pasión y expresión apenas son separables. A partir del momento en el que el instinto se pierde, la pasión tiende a relatarse a sí misma, sea para justificarse,
para exaltarse o simplemente para mantenerse. La adopción de cierto lenguaje implica y favorece el desarrollo de ciertos sentimientos: “mi vida ha sido una larga espera hasta encontrarte”, “no puedo vivir sin ti”, “sin ti no soy nada”, “pasión que aísla del mundo”, “quemadura suave”, “te quiero más que a mi vida”, “mátame de pena pero quiéreme”.
Por supuesto que actualmente en la literatura y en el cine se cuentan historias que nos dicen lo que pasa después del “fueron felices y comieron perdices”, pero aquí estoy hablando de nuestros mitos. Lo que hace que una historia se convierta en mito es precisamente ese imperio que ejercen sobre nosotros y a pesar nuestro y generalmente sin que lo sepamos.
Un mito es una historia, una fábula simbólica, simple y patente, que resume un número infinito de situaciones más o menos análogas. El mito permite captar de un vistazo ciertos tipos de relaciones constantes y destacarlas del revoltijo de las apariencias cotidianas. En un sentido más estricto, los mitos traducen las reglas de conducta de un grupo. El mito se deja ver en la mayor parte de nuestras películas y novelas, en su éxito entre las masas, en las complacencias y los sentimientos que despiertan, en nuestros sueños de amores milagrosos. El mito de la pasión actúa en todos los lugares en los que ésta es soñada como un ideal y no temida como una fiebre maligna; en todos los lugares en que su fatalidad es requerida, imaginada como una bella y deseable catástrofe. Vive de la misma vida de los que creen que el amor es un destino, que nos ha de consumir con el más puro y
más fuerte y más verdadero fuego, que arrastra felicidad, sociedad y moral.

Vive de la misma vida que nuestro romanticismo.
Racionalmente, sabemos que la pasión y el deseo se acaban, que la vida en común es complicada e implica una negociación constante, que la convivencia transforma irremediablemente el deseo; sin embargo, vivimos aún en la idea del mito del amor-pasión que ha generado y genera un prototipo de relación.
Sabemos que el amor es una cosa pero fantaseamos con otra: un amor eterno, único y permanente en el tiempo.

Una construcción de Occidente

El mito del amor pasional es una construcción de Occidente. En Oriente y en la Grecia contemporánea de Platón el amor es concebido como placer, como simple voluptuosidad física. Y la pasión, en su sentido trágico y doloroso, no solamente es escasa, sino que además, y sobre todo, es despreciada por la moral corriente como una enfermedad frenética.
El concepto de amor no existe en China. El verbo amar es empleado sólo para definir las relaciones entre la madre y los hijos. El marido no ama a la mujer, “tiene afecto por ella”. A los chinos se les casa muy jóvenes y el problema del amor no se plantea. No comparten las eternas dudas europeas: ¿es amor o no esto que siento?, ¿amo a esta mujer, a este hombre o siento sólo afecto?, ¿amo a ese ser o amo al amor? Tampoco sienten desesperación o dolor cuando descubren que han confundido el amor con las ganas de amar. Un psiquiatra chino consideraría síntomas de locura estas cuestiones. Mientras que en muchos países los matrimonios son concertados previamente, en nuestras sociedades, la base de una institución social básica, la familia, se fundamenta en el amor romántico.
El ideal romántico construido culturalmente ofrece al individuo un modelo de conducta amorosa, organizado alrededor de factores sociales y psicológicos; durante nuestra larga socialización aprendemos lo que significa enamorarse, le asociamos a ese estado determinados sentimientos que debemos tener, el cómo, el cuándo, de quién y de quién no... Algunos elementos son prototípicos: inicio súbito (amor a primera vista), sacrificio por el otro, pruebas de amor, fusión con el otro, olvido de la propia vida, expectativas mágicas, como la de encontrar un ser absolutamente complementario (la media naranja), vivir en una simbiosis que se establece cuando los individuos se comportan como si de verdad tuviesen necesidad uno del otro para respirar y moverse, formando así, entre ambos, un todo indisoluble.
Este concepto de amor aparece con especial fuerza en la educación sentimental de las mujeres. Para nosotras, vivir el amor ha sido un aspecto que empalidece a todos los demás. Nuestras heroínas literarias como madame Bovary, la Regenta, Julieta, Melibea, la Dama de las Camelias, Ana Karenina...viven el amor como proyecto fundamental de su vida. La escritora Lourdes Ortiz (3) analiza cómo en la mayoría de estas historias vemos que lo que para la protagonista es la vida entera, para el personaje masculino es sólo una parte de su existencia. El amor como proyecto prioritario y sustancial sigue siendo fundamental para muchas mujeres, sin el cual sienten que su existencia carece de sentido.
A pesar de los cambios profundos conseguidos en el siglo XX por el movimiento feminista, las mujeres, en mayor medida que los hombres, asumen ese modelo de amor y de romanticismo que nos hace ordenar nuestra biografía y nuestra historia personal en torno a la consecución del amor. Muchas mujeres buscan aún la justificación de su existencia dando al amor un papel vertebrador de la misma, concediéndole más tiempo, más espacio imaginario y real, mientras que los hombres conceden más tiempo y espacio a ser reconocidos y considerados por la sociedad y sus iguales (4).
Mientras que, por lo general, solemos elegir a las amistades entre aquellas que más nos gratifican, que más nos respetan y que más compensaciones emocionales y afectivas nos reportan, sin embargo, es posible que nos relacionemos a nivel de pareja con personas que no sólo no nos gratifican, sino que nos llenan de amargura, sufrimiento y daño físico y psíquico.
¿Cómo explicar la persistencia del amor o la relación en estos casos? ¿Cómo se puede amar a quien te mortifica y anula? No es una cuestión de irracionalidad, y me niego a creer que las personas, sobre todo mujeres, que viven estas situaciones son tontas, masoquistas o descerebradas. Es importante que comencemos a explicar esos amores patéticos y llenos de sufrimiento, sacrificios personales y renuncias, sobre todo cuando, en mayor o menos medida, muchas personas han vivido y soportado en sus relaciones de pareja alguna que otra humillación, falta de respeto por sus opciones u opiniones, limitaciones a la libertad, algún que otro desprecio, presiones para hacer esto o lo otro, chantajes e imposiciones.

La “espiral de violencia”

Las mujeres que “aman demasiado”, aquellas que buscan el amor romántico obstaculizado por la elección de personas difíciles, agresivas o controladoras tienen más posibilidades de vivir en la violencia, consentirla y permanecer en ella, porque esa relación es la que da sentido a su vida.
Una de las características que tienen todas las historias relatadas por mujeres que sufren maltrato es precisamente esa discontinuidad en la relación. No son historias afectivas templadas por los años, sino que aparecen siempre intervalos de paz y dolor, fases de “luna de miel” entre los episodios de maltrato: hoy te maltrato y mañana te amo más que a mi vida, sin ti no soy nada, perdóname, te quiero; todo ello acompañado de muestras extraordinarias de cuidados y cariño hasta la próxima escena. Se le ha dado el nombre técnico de “espiral de violencia”, en la que los episodios de maltrato son cíclicos.
Cuando las mujeres se plantean abandonar al maltratador tienen que reconstruir su nueva biografía en un contexto ajeno a sus tradiciones y abandonar un lugar en el que se comportaban como amantes esposas y madres.
Se trata de dejar su proyecto vital; renunciar al amor es el fracaso absoluto de su vida, y es muy difícil que vean en ese cambio una promesa de vida mejor. Las mujeres siguen interpretando la ruptura matrimonial como un problema individual, como una situación estresante y anómala y no como la liberación de una situación opresiva que, además, debe ser tratada como problema colectivo y no individual. Y en este sentido, es la sociedad la que debe rehabilitarse, la que debe ser llevada a terapia, porque son las construcciones, las historias y los mitos de esa sociedad los que están en el origen y la raíz del problema de la violencia doméstica.
Nuestro modelo social es el máximo legitimador de éstos y otros comportamientos, y como tal, la violencia doméstica será el plato de todos los días si no somos capaces de cuestionarnos qué tipo de sociedad genera maltratadores, qué sociedad genera esta patología del vínculo amoroso. A su  vez, debemos pensar qué tipo de cultura es la nuestra para que mujeres capaces y adultas soporten, en nombre del amor, la humillación y el sufrimiento; para que, en lugar de escapar de esas situaciones, busquen soluciones peregrinas y absurdas como tener hijos, automedicarse o disculpar a su pareja para no perder aquello que fundamenta su vida: el amor.
Condenar la pasión en bloque sería querer suprimir uno de los aspectos de nuestra creatividad y de nuestra historia. Además de imposible, es una tarea titánica. Mi pretensión es sólo la de alertar, prevenir, analizar, aislar la pasión, desmontarla, si se quiere, para observarla y conocer mejor sus propiedades. Hacernos más conscientes de este proceso nos hace más libres, y hablar de la utopía nos acerca más a ella y a susposibilidades, a la búsqueda de   más alternativas al modelo al
uso, de mayor calidad, más plásticas y que nos ahorren sufrimiento. Mi experiencia profesional y también personal me dice que quien da mucha importancia a su vida amorosa en detrimento de otros aspectos vitales sufre más, se suscribe antes al sufrimiento como meta, en comparación con aquellas personas que muestran menos interés por el campo sentimental y que ponderan en su justa medida la vivencia del amor.
Me gustaría educar a las nuevas generaciones en un análisis más crítico de este modelo amoroso y estaría más conforme si les hiciéramos planteamientos más realistas sobre la arbitrariedad de la elección amorosa. Me gustaría que entendamos que no hay nadie en el mundo que pueda colmarnos definitiva y eternamente, que los afectos son múltiples, de diferente pelaje y complejidad, que el amor no puede basarse en renuncias y sacrificios y que nunca deberíamos abandonar nuestra individualidad, nuestros proyectos personales, nuestro espacio propio en aras del amor.
Pilar Sanpedro*


*El mito del amor y sus consecuencias en los vínculos de pareja*
(Página Abierta, 150, julio de 2004)

http://www.pensamientocritico.org/pilsan0704.htm

 Además en el portal http://mujerdelmediterraneo.blogspot.com/2013/08/el-mito-del-amor-y-sus-consecuencias-en.html (12 agosto 2013)
___________________
(1) Sangrador, José Luis: “Consideraciones psicosociales sobre el amor
romántico”, Psicothema, 1993, vol 5, Suplemento, pp.181-196.
(2) De Rougemont, Denis (1979): El amor y Occidente, Editorial Kairós,
Barcelona.
(3) Ortiz, Lourdes (1997): El sueño de la pasión, Planeta, Barcelona.
(4) Altable Vicario, Charo (1998): Penélope o las trampas del amor, Nau
Llibres, Valencia

sábado, 27 de julio de 2013

RESISTENCIA FEMENINA EN LOS MONTES DE MARÍA


Esta semana que pasó tuvimos la fortuna de apreciar en Canal Capital la presentación del informe BASTA YA! del grupo de memoria histórica donde conocimos una serie de experiencias sociales muy significativas para nuestro país, esta transmisión es posible ahora que el Canal como espacio de televisión pública se ha inclinado por la investigación periodística profunda y el rescate de las experiencias de resistencia desconocidas por el grueso de la población, en el marco de la administración del alcalde de Bogotá Gustavo Petro y de la presidencia del canal del periodista Holman Morris, recordemos que Morris ha sido uno de los investigadores más comprometidos con las causas dignas, por cierto fue objeto de asedio durante el gobierno pasado de Alvaro Uribe.

Experiencias que no son transmitidas en los canales privados y mucho menos las causas que llevan a estos procesos. Pues bien, llamó nuestra atención las mujeres de MAMPUJAN en LOS MONTES DE MARÍA, ubicados en la Costa Caribe Colombiana, entre los departamentos de Sucre y Bolívar y las ciudades de Sincelejo y Cartagena, es una zona azotada por la violencia paramilitar.

Los MONTES DE MARÍA han sido hostigados por los paramilitares al mando de SALVATORE MANCUSO comandante del grupo terrorista (A.U.C) Autodefensas Unidas de Colombia, más conocidos como Asesinos Unidos de Colombia, quien fuera invitado a dar una charla en el congreso de la república durante el mandato del expresidente Alvaro Uribe Veléz en uno de los días más vergonzantes de nuestra historia. 

En respuesta al amedantramiento, en un municipio de María la Baja llamado  MAMPUJAN hay un grupo de mujeres tejedoras que trabajan en la reconstrucción de la memoria histórica y del perdón a través de sus tapices, apreciemos este loable proceso en dos enlaces, el primero un video realizado por la de Grupo de Memoria Histórica y Comisión Nacional de Reparación y Reconciliación y el segundo es del programa Contravia de Holman Morris.

Primer enlace: http://www.youtube.com/watch?v=9v_rsVojQt8

Segundo enlace programa Contravia




                                     





lunes, 15 de julio de 2013

Mujeres (fragmento) - Eduardo Galeano

A continuación compartimos algunos fragmentos del escritor Eduardo Galeano sobre mujeres, fragmentos mitos, leyendas, historias que enaltecen el espiritu reconociendo la historia de mujeres americanas. Esperamos les guste tanto como a nosotr@s.

Fragmento 1: La autoridad
 En épocas remotas, las mujeres se sentaban en la proa de la canoa y los hombres en la popa. Eran las mujeres quienes cazaban y pescaban. Ellas salían de las aldeas y volvían cuando podían o querían. Los hombres montaban las chozas, preparaban la comida, mantenían encendidas las fogatas contra el frío, cuidaban a los hijos y curtían las pieles de abrigo.
Así era la vida entre los indios onas y los yaganes, en la Tierra del Fuego, hasta que un día los hombres mataron a todas las mujeres y se pusieron las máscaras que las mujeres habían inventado para darles terror.
Solamente las niñas recién nacidas se salvaron del exterminio. Mientras ellas crecían, los asesinos les decían y repetían que servir a los hombres era su destino. Ellas lo creyeron. También lo creyeron sus hijas y las hijas de sus hijas.

Fragmento 2:  Crónica de la ciudad de Bogotá
Cuando el telón caía, al fin de cada noche, Patricia Ariza, marcada para morir, cerraba los ojos. En silencio agradecía los aplausos del público y también agradecía otro día de vida burlando a la muerte.
Patricia estaba en la lista de los condenados, por pensar en rojo y vivir en rojo; y las sentencias se iban cumpliendo, implacablemente, una tras otra. Hasta sin casa quedó. Una bomba podía volar el edificio: los vecinos, obedientes a la ley del miedo, le exigieron que se fuera.
Ella andaba con chaleco antibalas por las calles de Bogotá. No había más remedio; pero el chaleco era triste y feo. Un día, patricia le cosió unas cuantas lentejuelas, y otro día le bordó unas flores de colores, flores bajando como en lluvia sobre pechos, y así el chaleco fue por ella alegrado y alindado, y mal que bien pudo acostumbrarse a llevarlo simepre puesto, y ya ni en el escenario se lo sacaba.
Cuando Patricia viajó fuera de Colombia, para actuar en teatros Europeos, ofreció su chaleco antibalas a un campesino llamado Julio Cañon. A Julio Cañon, alcalde del pueblo de Vistahermosa, ya le habían matado a toda la familia, a modo de advertencia, pero él se negó a usar ese chaleco florido:-Yo no me pongo cosas de mujeres-Dijo. 
Con una tijera, Patricia le arrancó los brillitos y los colores, y entonces el hombre aceptó. Esa noche lo acribillaron. Con el chaleco puesto.

Fragmento 3: La cultura del terror
A Ramona Caraballo la regalaron no bien supo caminar. Allá por 1950, siendo una niña todavía, ella estaba de esclavita en una casa de Montevideo. Hacía todo, a cambio de nada.
Un día llegó la abuela a visitarla. Ramona no la conocía, o no recordaba. La abuela llegó desde el campo, muy apurada porque tenía que volverse enseguida al pueblo. Entró, pegó tremenda paliza a su nieta y se fue.
Ramona quedó llorando y sangrando. La abuela le había dicho, mientras alzaba el rebenque: - No te pego por lo que hiciste. Te pego por lo que vas a hacer.-

Fragmento 4: 1778 Filadelfia, Si él hubiera nacido mujer
De los dieciséis hermano de Benjamin Franklin, jane es la que más se le parece en talento y fuerza de voluntad. Pero a la edad en que Benjamín se marchó de casa para abrirse camino, Jane se casó con un talabartero pobre, que la aceptó sin dote, y diez meses después dio a luz su primer hijo. Desde entonces, durante un cuarto de siglo, Jane tuvo un hijo cada dos años. Algunos niños murieron, y cada muerte le abrió un tajo en el pecho. Los que vivieron exigieron comida, abrigo, instrucción y consuelo. Jane pasó noches en vela acunando a los que lloraban, lavó montañas de ropa, baño montoneras de niños, corrió del mercado a la cocina, enseño abecedarios y oficios, trabajó codo a codo con su marido en un taller y atendió huéspedes cuyo alquiler ayudaba a llenar la olla. Jane fue esposa devota y viuda ejemplar; y cuando ya estuvieron los hijos crecidos, se hizo cargo de sus propios padres achacosos y de hijas solteronas y de nietos sin amparo.
Jane jamás conoció el placer de dejarse flotar en un lago, llevada a la deriva por un hilo de cometa como suele hacer Benjamín a pesar de sus años. Jane nunca tuvo tiempo de pensar, ni se permitió dudar. Benjamín sigue siendo un amante fervoroso, pero Jane ignora que el sexo puede producir más que hijos.
Benjamín, fundador de una nación de inventores, es un gran hombre de todos los tiempo. Jane es una mujer de su tiempo, igual a casi todas las mujeres de todos los tiempo que han cumplido su deber en la tierra y ha expiado su parte de culpa en la maldición biblica. Ella ha hecho lo posible por no volverse loca y ha buscado, en vano, un poco de silencio. Su caso carecerá de interés para los historiadores.



         Video del programa La vida según Galeano - Mujeres-




miércoles, 26 de junio de 2013

Lo que la t.v no contó: Catatumbo-Ocaña Junio 2013.

Debido al silencio cómplice de los grandes medios de comunicación, a la estigmatización de la protesta social en nuestro pais y siguiendo nuestros ideales de que un país más humano, igualitario y justo es posible y bajo el principio de la solidaridad, nosotr@s como colectivo mujeres CONciencia compartimos los siguientes vídeos que explican la situación real de la zona del Catatumbo, municipio de Ocaña del departamento Norte de Santander:  En nuestra ensangrentada Colombia, de nuevo la represión del estado en manos de sus fuerzas militares ESMAD, ejercito y policía nacional arremete  fuego contra campesinos en la zona norte del pais quienes desde hace varios días exigen respeto a su derecho al trabajo digno, la sustitución concertada de cultivos ilicitos en pro de la tierra y la soberanía alimentaria. Mientras las autoridades corren a solucionar el caso del agente de la DEA , y la gran mayoria de los Colombianos se deleita con la emisión del programa el gran Colombiano y los partidos de futbol, hasta el momento existen dos muertos y siete heridos por parte de los campesinos. Como es costumbre en los canales nacionales RCN y Caracol no han pasado nada de lo sucedido y lo poco que se habla estigmatiza por n-esima vez la protesta social involucrandola con la guerrilla de las farc, porque en Colombia todo lo que esté en descontento con las politicas nacionales es sospechoso de terrrorismo. Por la revindicación a la memoria histórica, la dignidad de nuestro pueblo, por la anhelada paz. Justicia en el Catatumbo y Tibú!!!

No hemos podido colgar los videos, por lo que compartimos los enlaces ( hasta el día de hoy 26 junio 2013 la situación sigue igual):

CANAL CAPITAL (24 junio 2013)
http://www.canalcapital.gov.co/noticias-capital/11259-continua-critica-la-situacion-en-tibu-y-ocana-norte-de-santander

PRENSA RURAL AUDIOVISUAL (23 junio 2013)
https://www.youtube.com/watch?feature=player_embedded&v=MbYEcufOPJk#at=118

Asociación campesina del Catatumbo ASCAMCAT
https://www.youtube.com/watch?NR=1&v=IHnJpHCgeM4&feature=endscreen

sábado, 22 de junio de 2013

LAS SOLEDADES POSMODERNAS


La soledad es un tema que much@s sentimos, pero de lo cual no sabemos mucho, nos llamó  la atención este artículo  de Coral Herrera Gómez que nos ayuda a entender el origen de este tipo de sentimientos.

Lo compartirlos con tod@s ustedes:

http://www.entretantomagazine.com/2013/05/31/las-soledades-posmodernas-y-las-redes-de-amor/

jueves, 23 de mayo de 2013

Mujeres por la paz y la dignidad. Florencia,Caquetá-Colombia


A continuación compartimos el manifiesto de mujeres realizado en el primer encuentro nacional e internacional de mujeres por la paz y la dignidad realizado en  Florencia CaquetáColombia, en una de las zonas del país que más a sufrido las consecuencias del conflicto armado. Es para nosotr@s una gran alegría el avance de este tipo de organización  en aras de construir la tan anhelada paz con justicia social que tanto necesita nuestro país.

Manifiesto I Mujeres por la paz y la dignidad

mujeresPor: Encuentro nacional e internacional de mujeres por la paz y la dignidad
Nosotras, mujeres colombianas, provenientes de todos los rincones de la geografía patria, reunidas en el I Encuentro Nacional e Internacional de Mujeres por la Dignidad y la Paz, que tuvo lugar en la ciudad de Florencia, departamento del Caquetá, al que concurrimos más de dos mil mujeres, que sin distingos de ninguna naturaleza y desde la diversidad cultural, étnica, etaria, sexual y de género, y en nuestra condición de protectoras, dadoras, actoras y constructoras de paz con justicia social; nos hemos convocado para aunar nuestras voces, nuestros saberes, nuestra indignación, pero sobre todo, nuestra decisión inquebrantable de poner fin a la guerra que nos ha arrebatado a nuestros hijos, nuestras chagras y nuestras tulpas, llenando de lágrimas, de duelo y despojo nuestro corazón y el corazón de la Pacha Mama, que anhelamos libre, soberana y en paz para legarla a los hijos e hijas de las presentes y futuras generaciones.

Reafirmamos

Nuestra exigencia de un basta ya de tantos caídos en combate, de tantos bombardeos, de tantos despojos, de tantos desplazamientos, de tantos prisioneros y prisioneras de guerra, de tantas mujeres con el hogar a cuestas, de tantos hombres que deambulan la pobreza, de tantos niños huérfanos y sin sus escuelas, de tanta riqueza arrebatada, de tanto trabajo expoliado y, en fin, de tanta violencia infame que ha degrado la dignidad humana de la nación entera.

Nosotras, mujeres indígenas, negras, mestizas, gitanas, a veces sin nombre y sin historia, hemos decidido recuperar la fuerza y la sabiduría de nuestra palabra silenciada, para demandar de la sociedad colombiana y de sus instituciones la voluntad política real de poner fin a la guerra, que para nosotras no solo significa el silenciamiento de los fusiles y las operaciones militares en los campos y ciudades, sino la restauración de los derechos a un techo y a un trabajo digno, a poseer y habitar la tierra y el territorio ancestral de nuestras abuelas y nuestras madres; a volver a sembrar el campo de frutos para la vida; a tener una patria en paz, con seguridad humana y con desarrollo sostenible.
Nosotras, que hemos padecido la crueldad de los efectos de la guerra, la discriminación y todas las formas de violencia por la razón de ser mujeres, exigimos el derecho fundamental a vivir en una nación en paz, libre de violencias contra las mujeres. Desde este imperativo consustancial a la instauración de una paz estable y duradera, abogamos por la construcción de un Estado realmente democrático que garantice los derechos humanos y especialmente de las mujeres y de la diversidad sexual, laico, libre de prejuicios y de prepotencias intolerables al ejercicio de la democracia y la equidad.

Nosotras, mujeres colombianas como gestoras de vida y de procesos que le han apostado históricamente a la transformación de la sociedad y de las condiciones de opresión y subordinación de la mujer, mandatamos a quienes se encuentran sentados en los diálogos de La Habana, a que no se levanten de la mesa hasta no llegar a un acuerdo que dé fin al conflicto armado.

Consideramos que debe superar todos los obstáculos para que sea posible dar a luz las posibilidades de un acuerdo de paz, que no solo ponga fin a las confrontaciones armadas, que coadyuve a la construcción una democracia real, que devuelva la dignidad y la soberanía a la Nación, de cuyo tejido nosotras somos más del 52%, en razón de lo cual nuestra palabra y nuestras presencia en la firma del acuerdo final deberá ser insustituible.

Manifestamos

1. Que la consecución de la paz no puede ser pensada sin rostros, voces y cuerpos de mujeres, por tanto este encuentro propone a la sociedad colombiana abrazar la consecución de la paz con justicia social, desde la movilización popular como garantía de participación del pueblo y para el pueblo.

2. Las mujeres arropamos, construimos y forjamos la paz, porque como dadoras de vida somos las mujeres las principales víctimas de la crueldad e inutilidad de la guerra, siendo nuestros hijos e hijas, nuestros padres y madres, nuestros hermanos y hermanas y de manera especial nuestros cuerpos y nuestras vidas que han sido mancillados por los efectos de la guerra.

3. Las mujeres denunciamos la implementación de planes militaristas que profundizan el conflicto afectando a las comunidades campesinas, indígenas, afrodescendientes y población civil, y que tiene un impacto diferenciado sobre el cuerpo de las mujeres, al ser usados para el control territorial y explotados por grupos paramilitares y Fuerzas Militares en fenómenos como la prostitución forzada. La militarización de la vida civil comporta graves retrocesos a nivel de la equidad de género, amenazando la participación democrática de las mujeres y la construcción de su ciudadanía.

4. Rechazamos los efectos de la política militar y contrainsurgente que se evidencia con los asesinatos selectivos, bombardeos indiscriminados, detenciones masivas y arbitrarias, violencia sexual como arma de guerra, desplazamiento forzado, retención de alimentos y medicamentos, fumigaciones permanentes y la estigmatización y criminalización de la organización, movilización y protesta social.

5. Cuestionamos el marco jurídico para la paz, que pese a su finalidad de una paz estable y duradera, desnaturaliza la diferencia que existe entre el delito político en que incurre la insurgencia y el delito común en el que incurren los agentes del Estado, desconociendo las fórmulas que la Constitución de 1991 dispuso como caminos para la paz, amnistías e indultos, de las cuales nosotras proponemos se condicionen al respeto de los derechos de las víctimas, a la verdad, justicia y reparación. Éste tratamiento simétrico unido a la ampliación del fuero penal militar se constituyen en mecanismos de impunidad para los agentes del Estado.

6. Para nosotras, la paz es dignidad y exige discutir y transformar el modelo económico. Por ello, todo lo que atente contra la vida y la dignidad se traduce para nosotras en otra forma de violencia. Es así como el desarrollo de la política neoliberal y la implementación de tratados de libre comercio dan lugar a la feminización de la pobreza, que se traduce en el inequitativo acceso, uso y propiedad de la tierra, la tercerización y precarización del trabajo que conlleva salarios de miseria y hambre, que nos esclaviza y limita nuestra autonomía y libertad, exponiéndonos a ser víctimas del acoso sexual y laboral.

7. La vida material de las mujeres ha estado sometida a los efectos que tienen las políticas expoliadoras y extractivistas a lo largo de la historia colombiana, que en la coyuntura actual se desarrollan a través de la locomotora minero-energética, que trae como consecuencia la destrucción de la economía campesina, la afectación de la salud de las mujeres, niños y niñas, la contaminación del medio ambiente, el hábitat y el agua que afectan directamente el derecho a la alimentación, al mercado interno, la seguridad alimentaria, la permanencia y pervivencia de las comunidades en su territorio.

8. Para nosotras, la democracia colombiana debe ir más allá de la formalidad del sistema electoral, de los cambios de gobierno y de la ley de cuotas. Por ello, exigimos el otorgamiento de plenas garantías para la partición política y el ejerció de la oposición en Colombia. En el marco de este propósito para nosotras es indispensable la construcción de un sistema político que garantice la participación con equidad de género, que nos reconozca, nombre y permita acceder a los espacios de decisión y control político del Estado.

9. Reafirmamos que la construcción de paz implica reconocer la diversidad sexual y de género. Sin libertad sexual, no hay libertad política; por ello, denunciamos los delitos de homofobia y exigimos respeto y reconocimiento de sus derechos, garantías plenas para el libre desarrollo de la personalidad y su participación política y social.

10. Es pertinente reconocer que las mujeres decidimos convocar este primer encuentro en la puerta grande de la Amazonia, en consideración que se trata de una región agobiada por el escalonamiento y profundización del conflicto armado, que ha dado lugar a graves violaciones a los derechos humanos y al derecho internacional humanitario.
Lo anterior se agudiza con la implementación de los planes de consolidación y recuperación territorial, que ocultan el componente militarista que tienen las acciones “cívico-militares”, que en realidad son acciones asistencialistas que impiden el desarrollo humano, social y económico de la población. Por ello, las mujeres demandamos respeto y trato con dignidad a sus gentes y a su territorio, para erradicar la estigmatización y criminalización de la que han sido víctimas.

Mandatamos

1. La realización de constituyentes de mujeres por la paz que nos permitan entretejer las diversas iniciativas que históricamente las mujeres hemos venido proponiendo y construyendo para la solución política del conflicto social y armado de nuestro país.

2. Las mujeres nos convocamos una vez más, a tomarnos las calles y las plazas de éste país el próximo 13 de septiembre, para volver a vivenciar los miles de caminos que hemos transitado en esta búsqueda por la paz. Para ello, realizaremos una gran jornada de mujeres marchando por la paz que desde la diversidad de nuestros cuerpos, los colores de nuestros pensamientos y la polifonía de nuestras voces, mandatemos a la mesa de los diálogos de La Habana poner fin a la guerra.

3. Un cese bilateral del fuego y las hostilidades que posibilite la disminución de la confrontación armada y sus efectos sobre la población civil, que aclimate un ambiente real de paz y deje sin espacio a los saboteadores del proceso de paz.

4. El desmonte del paramilitarismo en sus diversas y múltiples expresiones como garantía para la democracia, la vida y de forma especial la eliminación de la violencia feminicida.

5. Revisión de las políticas de seguridad ciudadana para que se garantice la vida e integridad personal de las mujeres en lo público y lo privado.

6. La paz con justicia social implica que la sociedad reconozca la labor del cuidado que realizamos las mujeres y que sostienen la estructura económica de la sociedad.

Necesitamos un modelo económico que incorpore en el PIB, a las cuentas y estadísticas nacionales, el valor social y económico del trabajo doméstico y el cuidado de la vida.

7. Una reforma agraria integral que reconozca las relaciones ancestrales con el territorio y a las mujeres como titulares de la tierra que permita las garantías para la producción y la soberanía alimentaria.

8. El otorgamiento de garantías y medidas de protección para las mujeres defensoras de derechos humanos y lideresas campesinas indígenas y afrodescendientes que promueven el respeto de los derechos humanos y en particular los procesos de restitución de tierras.

9. A la comunidad internacional apoyar las iniciativas de las mujeres y sus organizaciones para contribuir al reconocimiento como interlocutoras políticas indispensables en el proceso de diálogo y de construcción de la paz, de conformidad de la resolución 1325/2000 del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas.

10. La inclusión de las mujeres ex combatientes de la insurgencia en los programas de reintegración social y participación política, en igualdad de condiciones a los hombres y con enfoque diferencial.

11. Que el Estado colombiano acoja la decisión del ELN de iniciar diálogos de la paz.

12. El otorgamiento de garantías a los objetores de conciencia para la prestación del servicio militar obligatorio, y como alternativa, se institucionalice un servicio social a las comunidades como un aporte a la construcción de la paz.

13. Hacer del Caguán una experiencia piloto de construcción de paz para el posconflicto.

La paz y la dignidad sin las mujeres no va

Florencia, Caquetá, Colombia, 14 de mayo de 2013